El acelerado envejecimiento en Colombia puede pensarse como una oportunidad y no solo como un reto. Esa es la premisa que atraviesa a las tres publicaciones que reunimos en BienVividosy +. Una nace de un ejercicio colectivo entre organizaciones sociales. Otra parte de la experiencia íntima de una mujer que decidió observar su propia vida después de los 50 años. Y la tercera surge de una dura historia familiar que llevó a su autor a convertirse en cuidador de sus padres. Tres lecturas para cualquier edad que proponen que la vejez, propia o ajena, se piense con anticipación y no cuando llega de sorpresa.
‘Vivir más, vivir mejor: voces del ecosistema de innovación para el futuro de la nueva longevidad’ (Ashoka)
El año pasado, Colombia registró la cifra más baja de nacimientos de su historia. Esa cifra, dice Juliana Gutiérrez, directora de Ashoka para la región andina y coautora del capítulo introductorio de esta publicación, marcará durante las próximas décadas cómo el país diseña sus sistemas de salud, trabajo y ciudad. La razón de esto es que la baja natalidad combinada con el aumento de la esperanza de vida de la población da como resultando que más personas mayores habiten el país.

Precisamente esa situación, está llevando a que cada vez más organizaciones estén trabajando el tema del envejecimiento; sin embargo, no lo están haciendo de manera articulada. Por eso Ashoka reunió a distintos actores del ecosistema social colombiano (investigadoras, cuidadores, emprendedoras y líderes) en esta publicación, unos más reconocidos que otros, quienes compartieron su visión sobre el futuro de la longevidad, en lo que Gutiérrez llama «un ejercicio de inteligencia colectiva».
De esa manera, se mezclaron miradas desde las finanzas, el cuidado, la educación intergeneracional y la tecnología, que proponen leer el envejecimiento como oportunidad y no como problema. Gutiérrez cita como referencia a Mark Freeman, fellow de Ashoka en Estados Unidos, creador de Cogenerate, una iniciativa que promueve segundas carreras con propósito para personas mayores.
Menciona también a Sergio Sarpiao, en Brasil, fundador de Lab 60+, la primera aceleradora de negocios de impacto centrada en soluciones de longevidad, cuyo trabajo demostró que las soluciones diseñadas de forma intergeneracional resultan 20% más efectivas para resolver problemas complejos. Y a Dorthe Kirkegaard Thomsen, fundadora en Dinamarca de Cycling Without Age, un modelo de triciclos para conectar generaciones que ya se replica en 30 países.
Ashoka nació en la década de 1980 y fue la primera organización en el mundo en hablar de emprendimiento social, de la mano de su fundador Bill Drayton. Hoy trabaja en 95 países, es la quinta organización no gubernamental más grande del mundo y cuenta en su red con cinco premios Nobel.
Gutiérrez llegó a la dirección de Ashoka en la región andina hace dos años, después de haber sido ella misma fellow de la organización desde 2018 por su trabajo en democratización del cambio climático. Hoy lidera la estrategia en Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, con una red de más de 75 fellows solo en territorio colombiano.
En Colombia, el libro también visibiliza a tres fellows de Ashoka: Claudia Pinzón, fundadora de Hipercómputo, que trabaja la relación entre personas mayores y tecnología; Catalina Santana, de 101 Ideas, y María del Mar Jaramillo, fundadora de Soy Oportunidad, enfocada en las mujeres cuidadoras.
Para Gutiérrez, el título del libro resume la apuesta central: «envejecer también puede ser la posibilidad de vivir mejor, y vivir mejor no es solo bienestar, es también propósito y contribución a la sociedad». La directora insiste en que el reto no se resuelve igual en zonas urbanas que rurales, ni en territorios afectados por el conflicto armado, por lo que el libro se plantea como una conversación abierta y no como una verdad definitiva.
‘La vida en ON: El método para vivir con propósito, plenitud y libertad después de los 50’ (Claudia Zambrano)
«Mis años no son pérdida, son riqueza acumulada». Esa frase resume el método que la economista y exdiplomática Claudia Zambrano desarrolló en este libro, una guía de 12 pasos para mujeres mayores de 50 años que sienten que perdieron el rumbo cuando cambian sus roles de madres, esposas o profesionales. Aunque lo escribió pensando en mujeres, Zambrano cuenta que sus primeros lectores, empezando por su esposo, le confirmaron que el método le sirve a cualquier persona.

Zambrano acumula casi 30 años de carrera profesional, siete de ellos como diplomática, razón por la cual vivió en ocho países entre ellos Bolivia, Rusia y Vietnam. Precisamente, el libro nació de una revelación personal durante un viaje de trabajo por una carretera de alto riesgo en Bolivia, cuando se preguntó por qué acumulaba tantos sacrificios en nombre del éxito. La partida de su madre, a quien cuidó durante dos años por un cáncer de hígado, terminó de impulsarla a escribir.
El nombre del libro juega con la idea de un interruptor, encendido o apagado, y se organiza en dos movimientos (observar y nutrir), de seis pasos cada uno. «Es tomar conciencia de lo que somos y de lo que tenemos en nuestras manos, y a partir de ahí, nutrir esas áreas que quedaron desequilibradas o en sueños que nunca llegamos a realizar», resume.
Del lado de observar, el paso que más le costó fue enfrentar las creencias que cargó desde la infancia, como comentarios sobre su forma de reír o de hablar que la marcaron durante años. Del lado de nutrir, identifica el bienestar físico y mental como el paso más difícil, sobre todo la posibilidad de descansar sin sentir culpa.
El método se completa con un diario de 12 semanas, pensado para acompañar el proceso de escritura y reflexión, y con una aplicación interactiva que Zambrano terminaba de desarrollar al momento de esta entrevista.
Ella dedica buena parte del libro a explicar por qué a las mujeres les cuesta más aceptar el paso de los años que a los hombres. Atribuye esa diferencia a la presión social sobre el cuerpo femenino, agravada por los cambios físicos que trae la maternidad, por ello llama a las mujeres a liberarse de moldes impuestos por la sociedad sobre la apariencia. «Quiero que mi experiencia sirva para que otras personas tomen conciencia y corrijan lo que ven que no funciona en sus vidas», asegura.
Zambrano adelanta que trabaja en un segundo libro, el cual estará dirigido a las empresas. Su premisa es que una organización no se reduce a un logo, es la conciencia colectiva de las personas que la conforman.
‘¡Ahora soy papá de mis papás!: Guía práctica para encargarse con éxito de la vejez de los padres’ (Fernando Roca)
“En Colombia, más de 60% de las personas en edad de pensionarse no cuenta con una pensión”, dice el conferencista, cuidador y mentor familiar Fernando Roca. En su concepto esa cifra explica, en buena parte, por qué miles de familias colombianas terminan asumiendo de un momento a otro el cuidado económico, físico y emocional de sus padres mayores. Sobre ese quiebre trata este libro que Roca escribió después de convertirse él mismo en cuidador. «Nadie está preparado para esto, pero la culpa se minimiza si uno se prepara con tiempo», dice.

Roca trabajó casi 40 años en publicidad antes de dar un giro hacia el bienestar organizacional y la economía del cuidado. El cambio llegó cuando su madre cumplió 80 años, comenzó a acompañarla más de cerca y notó los primeros signos de un alzhéimer leve. Poco después, un accidente automovilístico dejó a su suegra 40 días en coma y con un alzhéimer incipiente que la familia no anticipó. Por eso, el libro dedica un capítulo a esta enfermedad y, en general, a cómo cuidar a los padres cuando son mayores, una tarea que en su concepto no es fácil ni debe romantizarse.
Su recomendación para quienes todavía no llegan a esa etapa es construir redes de apoyo con anticipación, desde vecinos hasta amistades de confianza, y sostener charlas familiares incómodas antes de que la urgencia las vuelva inevitables.
Roca trabaja actualmente en C.A.S.A., un programa de bienestar emocional dirigido a personas hispanas que cuidan a sus padres a distancia desde Estados Unidos y Canadá. Es decir, una forma de cuidado que no ocurre cara a cara. “Desde la distancia, el cuidado se vuelve casi un tema de emoción y de acompañamiento, no de acción física», explica. El nombre resume las cuatro etapas del programa: comprender, acompañar, sostener y aliviar.
Ahora soy papá de mis papásse lanzará en Estados Unidos el 6 de octubre y la plataforma de C.A.S.A. estará disponible unos días antes, en la primera semana de ese mes.
Roca recalca que el cuidado familiar no es apreciado. “Quien cuida suelta su tiempo, su vida y muchas veces su propio futuro pensional». Por ello hace un llamado a que Colombia tenga una legislación que reconozca ese trabajo sin distinguir por estrato social.





