Nancy Liliana Montano es lideresa del pueblo Misak, en Silvia (Cauca), uno de los territorios más golpeados por el conflicto armado en Colombia. Lleva más de 20 años acompañando procesos de educación de jóvenes y adultos en la región con un proceso de aprendizaje a lo largo de la vida llamado: Shur Payán.
Shur significa sabedor mayor del conocimiento y Payán es el nombre de un importante cacique de la comunidad, que vivió antes del arribo de los españoles. Decidieron bautizar así al proceso de aprendizaje porque en la cultura Misak las personas mayores son los sabedores más importantes de la comunidad.

«Los mayores no son un estorbo, son los que dejan las huellas. De ellos aprendemos el tejido, la alimentación, la lectura del territorio, la siembra, la convivencia. En nuestra cultura, el pasado siempre va adelante”, explica Montano.
Aprender de las personas mayores y aprender durante toda la vida es el principio de los Misak, como lo es también de otras comunidades a lo largo y ancho del territorio nacional. Eso ha identificado la organización alemana DVV International en Colombia, que acompaña a personas en diferentes edades para que tengan oportunidades de educación formal y no formal con el fin de que estén mejor preparadas para enfrentar los desafíos de sus entornos. Pueden aprender a leer y escribir, formarse en un nuevo trabajo, entender cómo funciona la economía o capacitarse para participar en decisiones comunitarias.
DVV International lleva más de 50 años promoviendo la educación de adultos en el mundo y desde 2022 tiene oficina en Colombia. Propone a los gobiernos integrar este enfoque al sistema educativo como una «cuarta columna», junto con el colegio, la universidad y la formación profesional. De esa manera, el modelo ha logrado llegar a territorios marcados por la deserción escolar a causa del conflicto armado.
«El gran desafío es entender la complementariedad entre todo lo que pasa en el territorio y todo lo que no se ve bajo la estructura que conocemos como aula, clase o universidad», señaló Laura Alarcón, directora de DVV International Colombia en el encuentro nacional “Territorios imaginados: Futuros posibles desde el Aprendizaje a lo Largo de la Vida en Colombia”, que se llevó a cabo recientemente en la Universidad El Bosque en su sede de Chía. En el espacio participaron diversos líderes y lideresas sociales y actores del sector público, privado, social y académico.
Reaprender y aprender para reinventarse
En Bogotá, Usme, Buenaventura (Valle del Cauca), Corinto (Cauca) y otras zonas del suroccidente del Pacífico trabaja DVV International Colombia con metodologías que parten de la experiencia de vida de cada persona: talleres comunitarios, intercambio de saberes y mesas con gobierno, academia y sociedad civil. Por ejemplo, de acuerdo con El Espectador, en Corinto 106 personas, indígenas y campesinas, se graduaron de un programa que les certificó un conocimiento que tenían: ser resilientes frente al conflicto armado y construir la paz. La Universidad Pedagógica avaló ese conocimiento. Fue la primera vez que alguien lo hizo oficial.
«En nuestro territorio hay conflicto armado, problemas económicos y barreras culturales. Cuando llega el proceso del Shur Payán, nuestros jóvenes y sabedores mayores tienen la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y laborales. Algunos han podido continuar en universidades públicas o hacer carreras técnicas, pero además el proceso ha fortalecido nuestra identidad y nuestros conocimientos ancestrales», explica Montano.
Angélica Peña, coordinadora de proyectos de la organización, sabe que cuando llega a los territorios nunca es tarde para aprender. «En cada territorio uno encuentra gente que le pone el alma para darse esperanza. Nunca es tarde y siempre hay esperanza», dice.
«Aprender, reaprender y volver a escribir tu historia, cuantas veces sea necesario», es el mensaje que deja Alarcón. Por su parte, DVV International le hace el llamado al Estado colombiano a reconocer el aprendizaje que, desde sus culturas y sus territorios, han construido las personas a lo largo de la vida y aunque sea distinto merece ser visto, apoyado y reconocido.





