Volverse mayor con ciertos ‘achaques’ y deterioros no solo es cuestión de biología, es en gran medida convencerse así mismo de los estereotipos que priman sobre lo que es y no es una persona mayor.
Un reciente estudio de la Universidad de Yale (Estados Unidos) muestra que existe una conexión poderosa entre cuerpo y mente que hace que el proceso de envejecimiento ocurra de una manera u otra. En otras palabras, demostró que cuando una persona cree que envejecer es malo, su envejecimiento será peor de lo que podría haber sido. Y no es un problema menor, pues el 80% de las personas cree que la vejez implica un declive inevitable, mientras la ciencia demuestra lo contrario.
La investigación se nutre de “la encarnación de estereotipos”. Esta teoría describe el proceso por el cual, a lo largo de la vida, se interiorizan todos los estereotipos que circulan sobre la vejez. “Las personas viejas no sirven”; “los ancianos son débiles, no hacen nada ya en el mundo” y frases por el estilo, que marcan el camino de lo que supuestamente es ser viejo.
Los investigadores estudiaron durante 12 años a más de 11.000 personas mayores de 65 años y encontraron que el 45% de ellas mejoró con el tiempo en al menos una de dos áreas: función cognitiva o capacidad física. El 31,88% fortaleció la primera, específicamente la memoria, y el 28%, la segunda, relacionada con la velocidad al caminar. Justo lo contrario de características que se asocian con las personas mayores: olvidadizas y con movilidad reducida.
Rompiendo el código de la edad
“Para bien o para mal, esas imágenes mentales que son producto de nuestra alimentación cultural, ya sea por los programas que vemos, las cosas que leemos o los chistes de los que nos reímos, se convierten en guiones que terminamos representando”, escribió Becca Levy en Breaking the Age Code , el libro en el que resume sus hallazgos sobre el envejecimiento.
Levy fue la académica que lideró el estudio de la Universidad de Yale. Lleva varios años investigando sobre cómo las creencias positivas y negativas influyen en la forma en la que las personas envejecen. Es profesora de ciencias sociales y del comportamiento en la Escuela de Salud Pública de Yale y de psicología en la Universidad de Yale.

Ha recibido numerosos premios por su investigación, entre ellos la Beca Nacional Brookdale para el Liderazgo en el Envejecimiento; el Premio Baltes a la Trayectoria Distinguida en Investigación de la Asociación Americana de Psicología y el Premio Ewald W. Busse de Investigación en Ciencias Sociales y del Comportamiento de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría, que se otorga cada cuatro años.
Además, es editora asociada del Manual de psicología del envejecimiento, editora consultora de Psicología y Envejecimiento y miembro fundador del consejo editorial de Estigma y Salud, entre otras funciones.
En Breaking the Age Code (premio Kalish Innovative Book Award 2023) evidencia que problemas de salud que se consideran causados por el envejecimiento (como la pérdida de memoria, la disminución de la audición y los eventos cardiovasculares), en realidad son producto de creencias negativas sobre la edad.
Igual ocurre con los supuestos que se tienen sobre la recuperación de personas mayores después de haber pasado por enfermedades y lesiones graves. En el libro menciona el estudio de Thomas M. Gill, profesor de Medicina Geriatría y Epidemiología, quien demostró que la mayoría de las personas mayores que no podían bañarse ni alimentarse por sí mismas después de una caída o lesión grave pudieron volver a hacerlo.
Levy incluyó una medida de creencias sobre la edad en la línea de base del Proyecto de Eventos Desencadenantes (Estudio PEP) de Gill, lo que permitió analizar a las personas mayores a lo largo del tiempo. Descubrió que los adultos mayores que participaron en el estudio y que tienen creencias positivas sobre la edad tenían un 44% más de probabilidades de recuperarse completamente de una discapacidad grave.
“Somos seres sociales que llevamos con nosotros creencias sociales inconscientes tan arraigadas que normalmente no nos damos cuenta de que nos tienen atrapados”, escribe en su libro.
Creencias positivas dan como resultado algo positivo
Sobre el efecto de las creencias positivas relacionadas con la edad, Levy ha concluido que ayudan a mantener buena salud y esto aumenta la longevidad en un promedio de 7,5 años. Así mismo, los estereotipos positivos actúan como un factor protector contra el desarrollo de la demencia, incluso en personas portadoras de un gen asociado al Alzheimer.
Por eso, su invitación es a reconsiderar el concepto que se tiene del envejecimiento. En ese sentido ha hecho llamados a los medios de comunicación tradicionales, agencias de publicidad y proveedores de contenidos de redes sociales para que no difundan estereotipos dañinos sobre las personas mayores.
Alberto Ospina Taborda no conoce a Levy, pero tiene claro que no hay que creerse lo malo que se dice sobre la vejez. Este antioqueño, de Titiribí, y marino retirado de la Armada Nacional de Colombia, en diciembre de 2025 cumplió 101 años y lleva décadas demostrando que envejecer no significa deteriorarse.
“Es un momento excelente de la vida, yo diría que dorado, porque ya se tiene cierta experiencia y más ganas de vivir y de estudiar”, dice sobre la etapa en la que está. Actualmente se dedica a recopilar todo lo que ha aprendido en su vida en un escrito. Allí consigna frases y enseñanzas porque considera que los pensamientos positivos han moldeado su manera de ser y de pensar. “Reconocer y agradecer”; “tener mente positiva y propósitos”; “aceptar y dominar las emociones” son algunas de las reflexiones que ha dejado en Un camino de la vida, como lo tituló.
Alberto Ospina Taborda no conoce a Levy, pero tiene claro que no hay que creerse lo malo que se dice sobre la vejez. Este antioqueño, de Titiribí, y marino retirado de la Armada Nacional de Colombia, en diciembre de 2025 cumplió 101 años y lleva décadas demostrando que envejecer no significa deteriorarse.
“Es un momento excelente de la vida, yo diría que dorado, porque ya se tiene cierta experiencia y más ganas de vivir y de estudiar”, dice sobre la etapa en la que está. Actualmente se dedica a recopilar todo lo que ha aprendido en su vida en un escrito. Allí consigna frases y enseñanzas porque considera que los pensamientos positivos han moldeado su manera de ser y de pensar. “Reconocer y agradecer”; “tener mente positiva y propósitos”; “aceptar y dominar las emociones” son algunas de las reflexiones que ha dejado en Un camino de la vida, como lo tituló.
Alberto es uno de los protagonistas del Proyecto Centenarios, propuesta de varias universidades que estudia la demografía, la biología y la genética de las personas de más de 100 años que viven en Colombia, con fin de identificar variables y marcadores de protección para lograr una longevidad saludable. Precisamente, los pensamientos positivos sobre sí mismos han sido un factor común de estos centenarios. Otro argumento para la investigadora Levy.





