La sensación de aislamiento y soledad no deseada va aumentando con los años y puede influir en la salud mental de las personas. Los recientes resultados de la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025 muestran datos que posibilitan esa inferencia y llevan a preguntarse si los Ministerios de la Soledad pueden ser alternativas para la situación. Fueron creados en otros países como una solución a lo que consideran una problemática social, incluso un asunto de estado.
En el caso de Colombia, los resultados de la encuesta mostraron que 16,0% de las personas de 12 años o más encuestadas reportaron aislamiento y soledad no deseada. Además, en la medida en que las personas tienen más años de vida, califican su salud mental como regular o mala. El 4,1% de las personas entre 7 y 11 años calificaron así su salud mental, una proporción que se triplica en los mayores de 60 años, con 12,6%.
Por otro lado, están quienes calificaron su salud mental como buena o muy buena: cerca del 96% de las personas entre 7 y 11 años, frente a cerca del 87% de quienes tienen 60 años o más. La encuesta también muestra que la alta satisfacción con la vida, que reportó el 67,3% de quienes respondieron esa pregunta, es más frecuente en quienes pueden acudir a otros cuando lo necesitan, es decir, en quienes tienen mejores redes de apoyo.
La Encuesta Nacional de Salud Mental 2025 usó la Escala de Soledad de UCLA, un cuestionario que hace tres preguntas: con qué frecuencia una persona siente que le falta compañía, con qué frecuencia siente que la dejan de lado y con qué frecuencia siente que está aislada de los demás.
La cifra de respuestas relacionadas con soledad y aislamiento es más alta entre quienes están separados, viudos o divorciados (23,9%), que entre quienes tienen pareja (11,8%). También es mayor en la población LGBTIQ+ (31,1%), en los migrantes y en las víctimas del conflicto armado (19,4% en cada grupo). La región Pacífica registra el nivel más alto del país (20,6%).
La encuesta muestra otros cambios en la salud mental. En comparación con 2015, la proporción de adultos con depresión mayor en los últimos 30 días pasó de 0,5% a 1,4%. La de ansiedad generalizada, una preocupación intensa y constante por situaciones cotidianas, subió de 0,1% a 0,4%.

Ministerios de la Soledad, ¿un buen antídoto?
El primer Ministerio de la Soledad en el mundo nació en el Reino Unido, en 2018, de una pérdida. Jo Cox, parlamentaria laborista británica, creó una comisión sobre la soledad y poco después, en junio de 2016, fue asesinada. En 2017, esa comisión estimó que 9 millones de británicos (13,7% de la población) sufrían soledad, y en enero de 2018 el Gobierno nombró a Tracey Crouch para encargarse del tema.
Una de las primeras acciones que planteó la nueva institución fue diseñar un método para medir la soledad y definir medidas a partir de esos datos. Desde entonces, la institución ha promovido programas comunitarios, campañas contra el estigma del aislamiento y voluntariado.
Japón siguió el camino de los británicos en febrero de 2021, cuando nombró a Tetsushi Sakamoto como ministro de la Soledad. Lo hizo tras registrar 20.919 suicidios en 2020, 750 más que el año anterior y el primer aumento anual en 11 años, con mayor impacto en mujeres y jóvenes. La meta de Sakamoto fue “prevenir la soledad social, el aislamiento y proteger los lazos entre las personas”.
Sin duda algo necesario, si se tiene en cuenta que en 2025 en Japón murieron solas en sus casas 76.941 personas, 921 más que el año anterior, según el medio alemán de radiodifusión Deutsche Welle DW. El hecho se conoce como kodokushi, que significa muerte en soledad, y ya representa cerca del 5% de todas las muertes del país.
De acuerdo con datos de la Oficina del Gabinete, que reporta la revista digital Nippon, 22.222 de esos casos fueron koritsushi, que significa muertes en aislamiento. El Gobierno las define como aquellas en las que el cuerpo es encontrado ocho días o más después del fallecimiento. En 7.148 casos pasó más de un mes sin que nadie lo descubriera. De las 76.941 personas, 58.919 tenían 65 años o más, y entre las muertes en aislamiento los hombres (17.620) superan 3,8 veces a las mujeres (4.598).
El sociólogo Izumi Tsuji, de la Universidad Chuo de Tokio (Japón), atribuye el fenómeno al “fin de la familia nuclear tradicional y el cambio hacia la individualización”. Por ello, la respuesta oficial ha ido más allá del cargo ministerial. En abril de 2024, Japón puso en marcha la Ley de Medidas contra la Soledad y el Aislamiento, que busca que las autoridades locales creen agencias especializadas, con personal capacitado, para llegar a las personas que viven solas y hacerlas sentir parte de su comunidad.
La campaña ha dado lugar a asociaciones de vecinos que cuidan a los más vulnerables, eventos para que las personas mayores socialicen y organizaciones de apoyo.
Qué hacer en Colombia
Arturo Silva, subdirector nacional del campo de psicología educativa del Colegio Colombiano de Psicólogos (el área que trabaja la salud mental en colegios y universidades), plantea que el país no necesita un ministerio. “En Colombia, más que crear un ministerio es fortalecer lo que nosotros ya tenemos a través del Ministerio de Salud y Protección Social”, afirma.
Silva lleva más de 20 años como orientador escolar en un colegio público de unos 1.300 estudiantes en Campoalegre (Huila). Cuenta que desde la pandemia atiende a muchos adolescentes que, aunque tienen familia y hogar, se sienten solos. “No tienen a quién contarle sus situaciones problemáticas”, explica Silva. Según él, el fenómeno “empieza en la preadolescencia, más o menos 11 o 12 años, y se va acentuando en la medida en que van creciendo”. A eso suma las redes sociales, donde ver lo que otros publican los hace sentirse más solos.
La preocupación ya tiene respuesta institucional en algunas ciudades. El estudio de la Universidad EAFIT y la Alcaldía de Medellín “Así viven los jóvenes en Medellín” encontró que 1 de cada 4 jóvenes presenta al menos una señal clara de soledad, como no tener a quién acudir ante las dificultades, haber perdido amigos en el último año o no sentirse escuchado por su familia. El secretario de la Juventud Ricardo Jaramillo Vélez habla de una “epidemia de soledad” y describe una respuesta que combina espacios públicos de encuentro con “escuchaderos”, puntos en estaciones del Metro donde una persona puede hablar con alguien, y con la Línea Amiga, una línea de atención de la red pública de salud.
Silva destaca la Ley 2460 de 2025, la nueva ley de salud mental del país, que busca garantizar el tema de la soledad como derecho fundamental, con un componente comunitario y de prevención. Su propuesta incluye fortalecer las líneas de vida, que atienden por llamada o WhatsApp a cualquier hora, con profesionales entrenados para dar primeros auxilios psicológicos, es decir, una primera ayuda emocional ante una crisis.
El experto sostiene que estas líneas no funcionan en todos los municipios o no cuentan con suficiente personal. “Muchas personas, a veces, lo que necesitan, sencillamente, es ser escuchadas”, resume Silva. La propia Encuesta de Salud Mental coincide en el diagnóstico. Concluye que la oferta preventiva y comunitaria sigue siendo limitada y que se requiere fortalecer la atención primaria, los servicios de salud más cercanos a la comunidad y las redes territoriales.
Para el día a día, Silva recomienda cuidar el sueño, la alimentación y el contacto con la naturaleza, y cultivar los lazos con amigos y familiares. “Nunca nos quedemos callados si tenemos una situación que nos preocupa, que nos tensiona, que nos alarma. Siempre busquemos ayuda, preferiblemente ayuda profesional”, finaliza.





