En Colombia solo 29% de las personas mayores accede a una pensión, según la Superintendencia Financiera. Eso significa que solo tres de cada diez tienen seguridad económica en su vejez. Situación que se complicará con el aumento de la población mayor; la reducción de jóvenes que sostengan los desafíos laborales y económicos de este cambio demográfico y los altos niveles de pobreza de la nación.
Así lo alertaron expertos de diferentes sectores reunidos en Medellín en el Foro de Innovación Social para la Nueva Longevidad, realizado en julio por Ashoka «Nueva Longevidad», movimiento que busca transformar el envejecimiento en oportunidad de bienestar y desarrollo.
De acuerdo con proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la población colombiana mayor de 60 años superará a la menor de 15 hacia 2036.
Detrás de ese cambio está la caída sostenida en la natalidad: hoy las mujeres colombianas tienen en promedio 1,1 hijos, muy por debajo de los 2,1 necesarios para el reemplazo generacional, según explicó Laura Ospina, coordinadora de seguridad económica de la Fundación Saldarriaga Concha, en el foro mencionado.
La pobreza que acompaña la vejez
A la falta de pensión de la mayoría de los colombianos, se suma la pobreza. Según el DANE, 28,4% de las personas mayores en Colombia vive en pobreza monetaria y 18% en pobreza multidimensional.
Para la periodista chilena Ximena Abogabir, Fellow de Ashoka desde 1995, ese cruce entre vejez y pobreza no es exclusivo de Colombia. En el Foro de Innovación Social para la Longevidad de Ashoka, realizado en Bogotá, planteó que, a diferencia de los países desarrollados que se enriquecieron antes de envejecer, en América Latina el envejecimiento llegó antes que la riqueza. Una situación que complejiza el cambio demográfico y que no parece reversarse pronto.

En el caso de Colombia, la informalidad laboral afecta a 55% de la población y de los 26,6 millones de afiliados al sistema pensional, solo 41% cotiza de forma activa, según la Superintendencia Financiera.
«Apenas cuatro de cada diez personas en edad de trabajar cotizan, y la brecha golpea con más fuerza a las mujeres, que se pensionan a la mitad de la tasa de los hombres», explicó Ospina. Entre quienes sí logran pensionarse, según Ospina, 90% recibe menos de dos salarios mínimos y 38% debe seguir trabajando después de jubilarse para complementar los recursos que requieren para sus necesidades básicas.
Esa falta de cobertura empuja a muchas personas mayores hacia la informalidad. Valdir Ochoa, autor del libro Ciudad Senior, explicó en el mismo foro que quienes hoy atienden puestos de venta, graneros y tiendas de barrio en las ciudades colombianas son, en su mayoría, personas mayores sin otra fuente de ingreso.
La Fundación Saldarriaga Concha y Fedesarrollo, entre otras organizaciones, advirtieron en su estudio Misión Colombia Envejece, de 2023, que, sin una reforma que amplíe la base de cotizantes, esa cobertura podría seguir cayendo justo cuando el país tendrá la mayor proporción de personas mayores de su historia.





