‘Tenemos derecho a envejecer dignamente’: Correa

9 de julio de 2026
Andrea Correa, ‘La Coqueta’ - Lideresa de la Fundación Lxs Locxs

Andrea Correa, ‘La Coqueta’ - Lideresa de la Fundación Lxs Locxs

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Andrea Correa, ‘La Coqueta’, es lideresa de la Fundación Lxs Locxs. Hace 11 años, fue una de las promotoras de la primera versión Yo Marcho Trans, en el barrio Santa Fe. Por eso, llegar a la décima versión, en 2025, fue un orgullo para ella y una posibilidad de poner ante los marchantes y el público en general un tema invisibilizado: la vejez de las personas trans.

‘La Coqueta’ conversó con BienVividos y + sobre esta marcha, que tuvo como lema: ‘La vejez trans y la vejez digna’. De igual forma, sobre la fortaleza de quienes llegan a edades por encima de los 50 años y las circunstancias en las que viven. 

¿Por qué Yo Marcho Trans, décima versión, en 2025, fue enfocada en personas trans mayores? ¿Cómo les fue?

Pensamos que ya se habían tocado varios temas referentes a derechos, pero no se había pensado en la vejez. Entonces, para nosotras, como personas adultas, es importante que esos temas se pongan a diario sobre la mesa.

Una trans mayor durante Yo Marcho Trans 2025
#YoMarchoTrans 2025. Victoria Holguín, Fotógrafa retratista y documentalista colombiana. Imagen publicada originalmente en la Revista Volcánicas. [Instagram] @volcanicasrevista | @victoriaholguin

Ya habían descentralizado Yo Marcho Trans del barrio Santa Fe y al estar en otras localidades me pareció importante que fuera en la localidad de San Cristóbal, de la que hago parte, para que estuviera allí.

Nos fue muy bien, yo estoy muy agradecida con las mismas personas de la localidad porque lo recibieron bien. A pesar de todos los problemas, y todo lo que pasa aquí, fue bien recibida. Pero le cuento algo, cuando hicimos la publicidad, pues fuimos personas adultas y las posteamos en redes. Una se queda cortita escuchando todos esos comentarios, viendo todas las porquerías que se hablan de las mujeres trans. Sin embargo, hay algunos que admiran la lucha. Y muchos decían: ¿de verdad existe eso? O sea, en vez de ser hombre, en vez de ser mujer.  Entonces, nosotros no tenemos ni derecho a eso, a envejecer dignamente.

La asistencia fue divina, las presentaciones artísticas, la caminata, el cierre, todo fue muy bien. Creo que eso también ha permitido que en esta localidad se empiece a hablar mucho más de todas esas problemáticas que tienen las personas mayores.

Lo que hemos entendido, por las investigaciones, es que el promedio de vida de las personas trans no pasa de los 35 años, por la violencia de las que son víctimas a lo largo de la vida…

En primera medida es cierto que mujeres trans llegan hasta los 35 años, pero se han olvidado de las que existimos y tenemos 50, 60, 70 y más. Y digamos que hay algo todavía mucho más particular: el tema de longevidad se vive mucho más en esta localidad, en la localidad Cuarta de San Cristóbal, donde hay muchas más mayores que en otras zonas.

Es triste pensar que todas mueren a los 35, pero nos ponemos a pensar que sí es como un privilegio de Dios, de la misma vida, que una pueda seguir contando esta historia, porque no solo en Colombia, sino en México, en Perú y en otros países sigue pasando. O sea, siguen asesinando chicas de 28, 30, 29, 25 años. Y no sé por qué sigue pasando eso tan fuerte. Entonces, se habló por eso en Yo Marcho Trans de 2025 de la vejez. De echar una miradita hacia estas personas que hemos abierto caminos de verdad para que otras transiten de una manera, no digamos libres, pero sí más tranquilas.

Teniendo en cuenta todo esto que acaba de mencionar sobre que son víctimas de violencia y discriminación, entonces, ¿cómo es para una persona trans llegar a los 50 e ir envejeciendo?

Es muy fuerte porque nosotras de jóvenes hemos sido vulneradas en todos los sentidos y nos pasa en la vejez. Yo me siento afortunada porque no tengo riquezas, pero tengo lo más maravilloso: vida. Puedo respirar, estoy sana, puedo trabajar y conmigo están otras tantas que tienen 70 años y atienden sus negocios; pero en cambio hay otras que no. Lo veo como de un privilegio de la vida misma. Muchos adultos mayores llegan a la calle, están en lugares de paso. Su vivencia, su realidad, es otra.

Seguramente también tiene que ver con el tipo de trabajo que hayan podido realizar porque sabemos que la mayoría está en la informalidad. En general, solo una de cada cuatro personas en Colombia logra tener una pensión.

(Risas) Entre nosotras no pasa eso. Entre 1.000 una y entre 100 ninguna, porque a ninguna le interesa. Casi ni pagar su salud ni cotizar para la pensión pueden, eso les puede representar un mes de arriendo. Aunque eso lo hemos hecho algunas de nosotras porque hemos conseguido una organización o una institución que nos ha permitido estar algún tiempo trabajando. Entonces ahí sí, pero no es que se cumpla con las semanas. Muchas tienen la edad, pero nunca en su vida conocieron qué era cotizar. Entonces, ¿qué van a saber a esas alturas de la vida qué eso?  Algunas han conseguido atención en salud, pero esto ha sido una lucha también. Creo que se han reconocido mucho más a mujeres que a la misma persona trans.

En ese sentido, cuando ya llegan a una edad en la que es más difícil ciertos trabajos, ¿cómo hacen?

Las que no lograron una pensión y están viviendo una vulnerabilidad alta, pues pasan a ser las que se encierran con otros que de otra u manera les brindan un plato de comida o les ayudan a pagar un pago diario o una habitación mensual cuando pueden.

Mire que cuando a una no le enseñaron nada más en la vida, entonces se piensa que toda la vida iba a estar joven y que la calle iba a garantizar ese equilibrio de vida. Llegar a una vejez parada en una esquina es fuerte.

Y ustedes como comunidad, como fundación, ¿están haciendo algún tipo de litigio, hablando con algunas otras organizaciones para ver si tienen algún tipo de ayuda?

Claro, porque debe haber una política pública de verdad, al nivel de los derechos de las personas trans adultas mayores. Una política que respete realmente su diversidad, desde su género, para que se respete sus últimos días de vida digna, sus últimos años, meses o lo que le quede. Que ese tiempo sea en buenas condiciones y que tengan al menos lo básico de la vida, lo mínimo: un buen dormir y una buena comida. Pero que no nos lleven a geriátricos donde no nos dejan ser. Te tienes que cortar el pelo, para que no incomodes a los demás, rezar todo el día y esas cosas.  Así no nos están ayudando. Queremos ser como somos y que nos permitan ser ú

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