¿Cómo hacer del transporte público un lugar digno para 60+?

14 de abril de 2026
Cuatro panelistas sentados en una mesa durante un conversatorio sobre transporte y personas mayores.

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El transporte en Colombia no es amigable con las personas mayores, a pesar de que los datos demuestran que estos usuarios están creciendo en número debido al envejecimiento acelerado de la población y de que el transporte les permite ejercer su derecho a la movilidad, que les da independencia y autonomía. A ello se agrega que son escasos los datos relacionados con los desplazamientos de estas personas, así como de la infraestructura y los servicios que existen para ellas.

Esas fueron las principales conclusiones del conversatorio ‘Personas mayores en el transporte’, convocado de manera reciente por la Superintendencia de Transporte para responder a la pregunta: ¿cómo hacer del transporte público un lugar digno y autónomo para las personas mayores?

En el espacio participaron Norma Constanza Sánchez, gerente de operaciones de la Fundación Saldarriaga Concha; Juan Carlos Ortiz, de la Dirección de Transporte y Tránsito del Ministerio de Transporte; Vanesa Martínez, delegada para la Protección de Usuarios del Sector de la Superintendencia de Transporte, y Ángela Constanza Jerez, cofundadora de Bienvividos y +, quien aportó a la conversación información sobre investigaciones que se han realizado en Colombia acerca de este tema.

Como explicó Margaret Yarim Furnieles, directora de Prevención, Promoción y Atención a Usuarios de la Superintendencia de Transporte, la idea del conversatorio nació de una pregunta que hicieron a la Super los vigilados del sector, en talleres y mesas de trabajo, y que comenzó a ser constante: “¿será que nosotros, como transportadores, podemos poner como condición para transportar a una persona mayor que vaya acompañada?”.

Sánchez puso en evidencia que esa pregunta viene de un estereotipo. “Imaginamos dependencia, fragilidad e inactividad cuando pensamos en personas mayores, pero la vejez no es homogénea. No podemos encasillar a las personas mayores en un solo molde”, dijo.

Además, señaló que 40% de esta población sigue trabajando y cerca de un millón de micronegocios en el país son liderados por mayores de 60 años. Personas que viajan, estudian, van a los centros médicos y tienen otros desplazamientos por las ciudades.

Norma Constanza Sánchez (Fundación Saldarriaga Concha) hablando durante el conversatorio
Norma Constanza Sánchez (Fundación Saldarriaga Concha)

En ese orden de ideas, ¿para quién se están diseñando los servicios de movilidad en Colombia? “En 1960, apenas el 4% de la población colombiana superaba los 60 años; hoy esa proporción ronda el 15% y para 2050 alcanzará el 26%. En departamentos como Quindío, Risaralda o Boyacá, ese porcentaje ya supera el 20%”, insistió.

Asimismo, recomendó reconocer el envejecimiento como una realidad del mercado; diseñar con accesibilidad universal desde el comienzo de cada servicio y no como adaptación posterior; escuchar a las personas mayores en los diferentes procesos; capacitar a quienes atienden directamente al público y usar datos para tomar mejores decisiones.

“La longevidad no es una tendencia futura, ya es una realidad del presente. Y eso implica que el perfil de los usuarios del transporte también está cambiando”, afirmó.

Más y mejores datos

Precisamente, en relación con los datos, la cofundadora de BienVividos y + compartió los hallazgos que tiene la plataforma a partir de un trabajo de investigación acerca de la movilidad amigable con la edad en Colombia. Señaló que la información disponible sobre cómo transitan las personas mayores es escasa y dispersa. “Los pocos datos existentes provienen de estudios no diseñados específicamente para este grupo poblacional. Por ejemplo, está el ‘Estudio de barreras de movilidad que afectan la seguridad vial de actores con movilidad reducida’, de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), que identificó un descontento en las personas mayores encuestadas sobre los entornos en los que se movilizan, pues 52 por ciento reportó sentir que su vida está en peligro al salir a la calle”, dijo.

De igual forma, señaló que encuestas de percepción ciudadana como las de Cali Cómo Vamos y Medellín Cómo Vamos muestran que las personas mayores no están a gusto con el trato que reciben en el transporte público. Se sienten atropelladas por las aglomeraciones; no pueden hacer uso de las sillas azules porque no se respetan; los entornos nos tienen las condiciones adecuadas para caminar y sienten incertidumbre por la frecuencia de las rutas, entre otros asuntos.

En su concepto, es importante escuchar más a las personas mayores para identificar sus necesidades, pues no todas utilizan el transporte público de la misma manera. Es el caso de las mujeres, quienes se movilizan más para proveer a las familias de alimentos y para acompañar a otras personas mayores, ya que son quienes suelen encargarse del cuidado.

De igual forma, insistió en que es importante revisar la infraestructura vial. “Un estudio de la Universidad Distrital identificó que ciertas intersecciones de Bogotá son un peligro para las personas con movilidad reducida y discapacidad, puesto que los semáforos no demoran lo suficiente para que puedan cruzarlas. Si se tiene en cuenta que el 47% de los viajes de personas mayores de 65 años en Bogotá se realizan caminando, esto es un riesgo alto para esta población”, indicó.

En consecuencia, destacó el deber que se tiene de diseñar políticas de movilidad amigables con la edad teniendo variables como género, estrato socioeconómico y capacidades individuales.

De la misma manera, Ortiz anunció que el Ministerio de Transporte trabaja en un documento de orientaciones de accesibilidad para todos los modos de transporte —terrestre, aéreo, fluvial y marítimo—, el cual está enfocado tanto en infraestructura como en información y comunicación. Entre otros incorpora variables de envejecimiento y vejez en el sistema de información que alimentan los sistemas masivos como Transmilenio, el MÍO de Cali y el Metro de Medellín.

Por otra parte, recordó que las tarifas diferenciales para personas mayores no son responsabilidad del Ministerio ni de la Superintendencia de Transporte. La decisión recae en las alcaldías y secretarías de movilidad de cada territorio. “Es que como es persona mayor, entonces démosle un descuento en el transporte o como persona con discapacidad, y es lo único que se puede hacer. No, eso no debe ser así. La accesibilidad va mucho más allá del precio”, aseguró.

De igual forma, reconoció que el Ministerio de Transporte ha basado sus decisiones en estadísticas generales de población y en los reportes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, lo cual no es suficiente, pues se requiere tener información precisa de las personas mayores que se movilizan en terminales, aeropuertos y empresas de transporte. Una situación que también sucede con las personas con discapacidad.

Por lo tanto, hizo el llamado a los diferentes actores del sector, públicos y privados, a mejor la información sobre los usuarios. “Hay que caracterizar la población porque sin eso no podemos tomar buenas decisiones”, señaló.

Expiden orientaciones para mejor la atención

Como señalaron los participantes del conversatorio, en Colombia viven cerca de 8 millones de personas mayores, casi la población completa de Bogotá, lo cual significa un tamaño importante de mercado que no está siendo atendido debidamente por el sector de transporte.

En ese sentido, Martínez, delegada de Protección de Usuarios de la Superintendencia de Transporte, aseguró que la caracterización no solo es una obligación para atender mejor a los usuarios sino una oportunidad comercial para los empresarios del sector del transporte y los que tienen relación con dicho sector. En su concepto, conocer mejor las diferencias en esta población permite hacer los ajustes razonables en la atención.

“Cuando el imaginario de la vejez está asociado, por ejemplo, a mis familiares o a imágenes de personas con poca autonomía, pues de entrada vamos a brindar un acceso a un modo de transporte terrestre, fluvial o aéreo pensado en eso. Por ello, voy a pretender que la persona esté acompañada, asumiendo que no tiene una capacidad de poder decidir, como preguntan en los talleres, razón por la cual estamos hoy en este conversatorio. La propuesta es que no solo pensemos en eso o en las tarifas diferenciales. Tengamos ajustes razonables y para hacerlos escuchemos a esta población”, sugirió.

Sobre todo, se comprometió a transversalizar el enfoque en personas mayores en las otras delegaturas de la Superintendencia de Transporte: Tránsito y Transporte Automotor, Concesiones e Infraestructura y Puertos para apoyar esa nueva visión que debe tenerse de transporte amigable con la edad. También invitó a consultar la Guía sobre personas mayores que la Superintendencia de Transporte acaba de publicar.

Finalmente, Ortiz, del Ministerio de Transporte, se comprometió a verificar que los reportes al sistema de información funcionen; afinar el documento de orientaciones en accesibilidad con participación real de personas mayores y a garantizar que ese documento no termine siendo un texto pensado para ellas sin que sea consultado con ellas.

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