La baja natalidad en Colombia genera alertas

6 de abril de 2026
Manos adultas sujetan pies de un bebé recién nacido

La maternidad y paternidad futura | Freepik

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Colombia prende las alarmas por la baja natalidad y los efectos que esto tiene en el cambio demográfico. Por un lado, disminuye de manera sostenida el número de nacimientos y, por otro, aumenta la expectativa de vida de las personas. Resultado: un desequilibrio entre las generaciones que produce fuertes impactos sociales y económicos, entre otros.

Según el último informe del DANE, la caída de nacimientos fue de 4,5% en 2025 en contraste con 2024. Con exactitud, fueron 433.678 nacimientos en 2025, lo que representa 20.223 menos que el año anterior.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), organismo mundial que monitorea la garantía de los derechos de salud sexual y reproductiva, confirmó que entre 2022 y 2024 los nacimientos en Colombia cayeron 22.4%, una cifra alta para solo dos años.

Una situación en la que mucho tiene que ver los proyectos de vida de los jóvenes de hoy. La uróloga Luisa Fernanda Forero Espitia ha sido testigo de este cambio: “Hace veinte años realizaba entre dos a cuatro vasectomías por mes; hoy hago de siete a diez”. La mayoría de sus pacientes, hombres entre 18 y 45 años, justifican su decisión con la visión que tienen: “Dicen que el mundo está muy mal y que prefieren hacer su vida sin ataduras”, cuenta ella.

La uróloga explica que la vasectomía es el método anticonceptivo más efectivo, y precisamente por eso es definitivo. Sin embargo, observa que no es comprendido de esa manera por los jóvenes de 18 a 25 años. “Se cree que la vasectomía es ciento por ciento reversible, pero no se habla de que la microcirugía no siempre devuelve la fertilidad. Por eso es un método definitivo, y muchas veces vuelven a sus 30 años para intentar hacer la reversa”, indica.

Las mujeres jóvenes también están tomando esa decisión de forma cada vez más temprana. “Me ligué las trompas a mis 22 años, no porque no quisiera ser mamá, yo sí quiero ser mamá, pero no quiero exponer mi cuerpo a las repercusiones de lo que significa estar embarazada y tener un parto”, explica una mujer joven.

Profamilia, la organización de salud sexual y reproductiva más grande del país, lleva más de 40 años realizando vasectomías en Colombia y ha acumulado más de 357.000 procedimientos desde 1970, la mitad de ellos en la última década. El Espectador publicó recientemente que, a finales de 2025, 15.657 hombres se hicieron la vasectomía a través de esta organización: la mitad tenía entre 18 y 35 años, y siete de cada diez eran menores de 40. Los procedimientos masculinos crecieron un 44% entre 2020 y 2023.

En cuanto a las ligaduras de trompas, por una vasectomía Profamilia hace dos ligaduras. En 2023 realizó 41.506. “El debate está mal planteado: las mujeres no estamos acabando con Colombia por no querer parir, sino pensando en qué se necesita para poder paternar cuando uno esté listo”, dice la joven que se ligó las trompas. “Voy a maternar cuando esté preparada, sin someter mi cuerpo a un embarazo y con otros métodos como la adopción”, agrega.

Se avecinan los efectos de menos niños y más personas mayores

Como señala el informe Misión Colombia Envejece: Una Investigación Viva, de la Fundación Saldarriaga Concha, Fedesarrollo, la Universidad ICESI y el DANE, en 2022 de cada 100 colombianos 14 tenían más de 60 años, el doble de lo que era esa proporción en 1985. Una proporción que aumentará, pues se proyecta que en 2030 serán más las personas mayores de 60 años que los menores de 15 años.

Ese cambio demográfico, como señala el informe, tiene diferentes consecuencias. Una de ellas es la crisis del cuidado por el incremento de la demanda del cuidado y la diminución de la oferta. Explica que, con la disminución de la tasa de natalidad y el encogimiento de los núcleos familiares (menos hijos para cuidar a sus padres), sumado a la inclusión de la mujer en el mercado laboral, puede darse menos posibilidades de cuidado en las familias o lograrse con peligros de sobrecarga en tiempo y en trabajo por parte de los cuidadores (usualmente mujeres) o de trampas de pobreza.

Otro impacto en la baja natalidad es el económico, según un análisis realizado por el Politécnico Grancolombiano, este fenómeno ya tiene implicaciones en una crisis del sistema pensional: sin nuevas personas que coticen, existe una brecha económica imposible de sostener lo que rompe el equilibrio del ciclo que lo sostenía.

Además, ha comenzado a impactar el consumo de productos y servicios, la matrícula escolar y, por ende, los servicios dirigidos a la niñez, lo que afecta, principalmente, a docentes e instituciones educativas, como acaba de publicar la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Con este escenario, los gobiernos se preguntan ¿qué hacer? De acuerdo con el análisis del economista Ricardo Ávila en El Tiempo, no existe una sola solución; por ello vale la pena seguirles la pista a las medidas que se están ensayando.

China, por ejemplo, tiene subsidios de 500 dólares anuales por cada hijo menor de 3 años, impuestos del 13% a los anticonceptivos y campañas para promover la cultura del matrimonio y la procreación, a raíz de la baja en los nacimientos después de haber sido el país con el mayor número.

Otras naciones están resolviendo esa disyuntiva de los jóvenes de tener o no tener hijos porque es costoso y no tienen quién los cuide mientras trabajan. Les ofrecen guarderías 24 horas y programas de trabajo flexible, licencias de maternidad y paternidad, entre otros incentivos para conciliar el trabajo con la familia. El sector privado también se ha sentido interpelado porque disminuye la fuerza laboral. En ese sentido, algunas empresas están incorporando beneficios relacionados con fertilidad dentro de sus estrategias laborales, al reconocer que los retos demográficos no son ajenos al mundo empresarial, como señala Ávila en su análisis.

Como se ve, lejos está la noticia de hace 25 años, cuando la Federación Internacional de la Planificación señaló que Colombia se había situado en el décimo renglón de la lista de naciones más fecundas del mundo. Un grupo en el que encabezaban Kenia, Rodesia, Kuwait, Jordania, Tailandia, Filipinas, Islas Gilberts, México y Honduras. Definitivamente, los programas y las políticas de planificación familiar han sido exitosos, ahora la conversación es cómo asumir los efectos de ese éxito.  

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