El 3 de octubre se celebra el Día del Odontólogo. Además de exaltar la labor de estos profesionales, esta fecha permite promover la salud oral. Y no se trata solo de lucir dientes blancos y alineados en una bella sonrisa, va mucho más allá. Consiste en tener las condiciones bucales que permitan a la persona alimentarse, conversar e, incluso, besar, si así lo desea.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su página www.who.int, define la salud bucodental como “el estado de la boca, los dientes y las estructuras orofaciales que permite a las personas realizar funciones esenciales como comer, respirar y hablar, y abarca dimensiones psicosociales como la confianza en uno mismo, el bienestar y la capacidad de socializar y trabajar sin dolor, molestias ni vergüenza. La salud bucodental varía a lo largo de la vida, desde la infancia hasta la vejez, es fundamental para la salud general y ayuda a las personas a participar en la sociedad y alcanzar su máximo potencial”.
En otras palabras, como explica Mauricio Rivera, odontólogo de la Universidad Nacional y aliado de BienVividos y +, “la salud oral comprende no solo la salud e integridad de los dientes, también incluye el bienestar de todas las estructuras que componen la boca: dientes, encías, paladar, lengua, labios, articulaciones, músculos, huesos, glándulas salivales, etc.; de manera que las personas puedan realizar funciones básicas para el bienestar general integral como morder, masticar, deglutir, succionar, hablar, sonreír o besar, e influye directa e indirectamente en la salud general, el bienestar mental, la autoestima, las relaciones sociales y, en fin, la calidad de vida”.
Precisamente, Rivera conversará sobre este tema con Dairo Javier Marín Zuluaga, durante el segundo conversatorio virtual de BienVividos y + ‘La sonrisa no tiene edad: ¿cómo mantener una buena salud oral siempre?’, que se llevará a cabo el próximo martes 21 de octubre, a las 6 p.m. Marín es profesor de la Universidad Nacional de Colombia, odontólogo y rehabilitador oral, magister en Gerontología Social y doctor en Investigación en Estomatología. Puede registrarse aquí para participar en el conversatorio y en nuestros próximos espacios.
La boca refleja la historia de la persona
Parte de la conversación estará centrada en la salud oral de las personas mayores por las condiciones particulares que tiene esta población. “El estado de salud oral en mayores de 60 años o más refleja las secuelas de la historia odontológica vivida (dientes cariados, ‘calzados’, perdidos, retracciones de encías, etc.), los hábitos de higiene, nutricionales o de consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco u otras y las enfermedades o padecimientos generales con manifestaciones orales que se pudieron tener”, agrega Rivera.
Las enfermedades orales más comunes son la caries y la enfermedad periodontal (o de los tejidos de soporte del diente: hueso, ligamento periodontal y encía). Según la OMS, el 99% de la población mundial padece caries y el 80%, enfermedad periodontal.
Además de la caries, otras causas pueden provocar daño o pérdida de tejido dental (esmalte, dentina o cemento radicular). El consumo frecuente de sustancias ácidas, como zumos de limón o vinagre sin diluir, desmineraliza el esmalte, produce sensibilidad, favorece la acción de las bacterias que producen la caries y origina erosiones dentales, que son pérdidas irreversibles de tejidos duros por disolución química. Por su parte, el uso de técnicas indebidas de cepillado, con excesiva presión, demasiada frecuencia o con sustancias muy abrasivas causan abrasión dental, que es un desgaste físico.
El Estudio Nacional de Salud Bucal Ensab IV, del Ministerio de Salud (2012), muestra que la población con mayor índice de enfermedad periodontal se presenta en pacientes entre los 45 y los 70 años. Una enfermedad de especial atención para los cardiólogos, pues la inflamación de las encías por infección periodontal no se circunscribe a la boca, sino que puede pasar al torrente sanguíneo, con lo que induce o aumenta la inflamación sistémica y la ateroesclerosis. Un factor de riesgo para el sistema cardiovascular.
El sangrado, enrojecimiento o desplazamiento de las encías (retracciones), la presencia de cálculos dentales o la movilidad dental son algunos indicadores de enfermedad periodontal y deben ser consultados con el odontólogo lo más pronto posible.
Tanto la caries como la enfermedad periodontal se pueden prevenir mediante una correcta técnica de cepillado, después de cada comida, y del uso de seda dental una vez al día. También existen otros recursos como las limpiezas profesionales (profilaxis dental), cepillos interdentales, enhebradores, cremas dentales medicadas e hidrojet.
Otras maneras de prevenir
En el artículo titulado Salud bucal: para sonreír toda la vida, del Ministerio de Salud, además de recomendaciones generales para toda la población, se dan unas particulares a las personas mayores. Las principales son:
- Consultar al odontólogo: el objetivo es recibir orientaciones sobre cuidados bucales particulares para la realización de los tratamientos requeridos, de manera que se identifiquen y traten, de forma oportuna, posibles riesgos inminentes para la salud general o que puedan agravar enfermedades existentes.
- Tener mayor cuidado en la realización de la higiene bucal: tanto los dientes naturales como las prótesis (removibles parciales o totales, fijas o implantes) deben tener un cuidado mediante cepillado y uso de hilo dental, dado que es más probable que en estas edades haya afectación del sistema inmune por enfermedades crónicas.
- Retirar diariamente prótesis removibles parciales o totales: en la noche para dormir o en algunos momentos durante el día deben retirarse las prótesis para permitir que los tejidos blandos “descansen” de la presión que reciben. Esto también permite asear dichos aparatos, según las indicaciones del odontólogo, quien puede recomendar algún método de desinfección. Adicionalmente, se recomienda que, en la medida de las posibilidades de cada paciente, cambie las prótesis cuando estén deterioradas, desgastadas o con mal aspecto, flojas o que causen dolor.
- Pedir o aceptar ayuda para la realización de la higiene bucal: en caso de que las destrezas manuales o las condiciones psicológicas o motoras dificulten obtener buenos resultados es necesario pedir ayuda.





