Si bien se entiende que el consumo excesivo de alcohol puede traer factores negativos a la salud de las personas, en las personas mayores podría ser bastante perjudicial porque los efectos son difíciles de detectar.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo excesivo de alcohol tiene un alto riesgo en la salud de esta población por tener enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, trastornos hepáticos y deterioro cognitivo.
En Colombia se ingiere alrededor de 4.9 litros de alcohol per cápita anualmente. Ubicándose en la casilla 24 de los 35 países que existen en América, de acuerdo con la OMS.
La OMS agrega que en Latinoamérica y Estados Unidos se consume 40% más que en los otros continentes. “Un problema grande que enfrentamos, no solo en nuestro país sino en todo el mundo, es que muchas personas mayores, al llegar a la edad de pensión o al retiro laboral, comienzan a experimentar emociones negativas como la sensación de inutilidad o pérdida de propósito. Frases como ‘ya no soy suficiente’ o ‘valía más cuando trabajaba’ se vuelven frecuentes. Ese vacío emocional que deja el fin de la vida laboral muchas veces se intenta llenar con algo, y el alcohol, por ser una de las drogas más aceptadas y legales, se convierte en una opción fácil de acceder, sin mayores restricciones ni señalamientos”, explica Viviana Díaz, médica toxicóloga y especialista en adicciones.
Díaz también explica que la interacción entre bebidas alcohólicas y pastillas puede producir efectos peligrosos en la salud. “Cuando una persona consume alcohol, llega un punto en el que los niveles en su organismo afectan la motricidad y el control del cuerpo. Esto deteriora la coordinación y los reflejos, haciendo que parezca más embriagada de lo que realmente está. En personas mayores, esta situación puede ser aún más riesgosa, ya que aumenta la probabilidad de caídas, que en esta etapa de la vida pueden tener consecuencias graves o incluso fatales. Además, si se combina con otros factores —como medicamentos o altos niveles de alcohol— puede producir una sinergia peligrosa, que lleve a una depresión respiratoria, es decir, a que la persona deje de respirar”.
La bebida, una salida hacia lo convencional
La vejez puede contar con cambios tanto emocionales como físicos, tales como la soledad, la depresión o la falta de motivación. Estos factores hacen que el mismo alcohol se adueñe de los problemas que las personas pueden estar pasando con el paso de los años.
Eso le ocurrió a Germán González*, de 64 años, quien a pesar de haber formado una familia y contar con un trabajo estable, siempre tenía problemas con el alcohol desde joven, donde tomaba hasta casi todas las semanas, hasta que ingresó a Alcohólicos Anónimos desde hace 8 años y cambió su vida a mejor. “Todo empezó en salidas con los compañeros de la universidad donde tomábamos 7 u 8 cervezas cada viernes, y así durante cinco años, hasta que sin darme cuenta se volvió en una rutina que no podía evitar”, dice.
No obstante, desde que ingresó a Alcohólicos Anónimos su vida y hábitos han cambiado por completo de manera positiva, retomando cosas que no había realizado en mucho tiempo como hacer ejercicio y leer. “Lo difícil era admitir que contaba con un problema como el alcoholismo. Afortunadamente mi familia me ayudó a salir de este ‘infierno’ que puede perjudicar enfermedades graves y la propia muerte”, afirma Germán.
Falta de diagnóstico
“Lo primero que debemos cambiar es la idea de que la persona mayor ya no sirve, ya no trabaja, y por eso pierde valor. Aunque en Colombia decimos ser una cultura familiar, cada vez vivimos más aislados. Muchas veces esta persona termina en un hogar geriátrico porque nadie tiene tiempo para él. Debemos volver a integrarlo, reconocer que su experiencia tiene valor y que puede enseñar mucho, aunque hoy todo gire en torno a las redes y la inmediatez. Como me dijo una paciente: ‘el abuelo no es un mueble de la casa’. Además, hay programas para personas mayores, pero no se conocen lo suficiente. También faltan espacios gratuitos donde ellos puedan reunirse y compartir sin que todo gire alrededor del alcohol o el consumo. Hay que ofrecer alternativas reales de convivencia y bienestar, desde la familia, la comunidad y la educación”, dice Díaz.
Llamado a la prevención médica y psicológica
Tanto expertos médicos como organizaciones de salud y de ayuda hacen énfasis en que uno de los primeros pasos, y de los más primordiales, es el diálogo, ya que abre a todas las posibilidades de ejecutar estrategias y hacer cambios en cuanto a la manera de ver esta problemática como lo es el alcohol.
Es así que desde Alcohólicos Anónimos aseguran que cualquier persona, ya sea joven o persona mayor, puede encontrar apoyo en cuanto a lidiar con esta situación, que puede arruinar la vida. “Siempre están dispuestos al diálogo y a la ayuda ante cualquier circunstancia”, menciona Germán.
* Nombre cambiado por decisión del entrevistado





