El alcohol, con más riesgos para las personas mayores

12 de septiembre de 2025
Persona mayor tomando alcohol

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Si bien se entiende que el consumo excesivo de alcohol puede traer factores negativos a la salud, en las personas mayores podría ser bastante perjudicial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las copas de más pueden ser sinónimo de alto riesgo en esta población por tener enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, trastornos hepáticos, enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo. La OMS agrega que en Latinoamérica y Estados Unidos se consume 40% más que en los otros continentes.

Medicamentos como antihipertensivos, ansiolíticos o analgésicos, que son sedantes para calmar el dolor, pueden ser peligrosos si también se consume alcohol, ya que posibilitan que haya caídas, pérdida de memoria o hasta un riesgo de demencia a largo plazo.

“Cuando una persona consume alcohol, llega a un punto en el que los niveles en su organismo afectan la motricidad y el control del cuerpo. Esto deteriora la coordinación y los reflejos, haciendo que parezca más embriagada de lo que realmente está. En personas mayores, esta situación puede ser aún más riesgosa, ya que aumenta la probabilidad de caídas, que en esta etapa de la vida pueden tener consecuencias graves o incluso fatales. Además, si se combina con otros factores —como medicamentos o altos niveles de alcohol— puede producir una sinergia peligrosa, que lleve a una depresión respiratoria, es decir, a que la persona deje de respirar”, explica Viviana Díaz, médica toxicóloga y especialista en adicciones.

Los niveles de tolerancia cambian

| INFOGRAFÍA |

Alcohol + Edad, una combinación riesgosa

Se entiende que las personas mayores pueden tomar por cuestiones sociales, el problema está en que no tienen conciencia de que una alta cantidad de alcohol puede tener un efecto más notorio y fuerte con la edad, ya que el cuerpo no tiene las mismas condiciones de la juventud.

“Hay una creencia muy instalada de que, si uno ‘aguantaba’ antes, todavía lo puede hacer; pero el envejecimiento cambia todo: el metabolismo, la sensibilidad cerebral, el equilibrio, la hidratación. Es como si el cuerpo tuviera menos defensas frente al alcohol”, explica el geriatra Mario Henao, médico especialista en salud del adulto mayor y miembro de la Asociación Colombiana de Geriatría y Gerontología.

En resumen, el cuerpo de una persona mayor no procesa el alcohol de la misma manera que cuando era joven porque el hígado funciona más lentamente, hay menos agua corporal y más grasa, lo que hace que el alcohol se quede más tiempo circulando.

El riesgo es tan alto que hasta pequeñas cantidades de alcohol pueden llevar a que las personas mayores tengan problemas con el sueño, la presión arterial o el sistema digestivo. Un tema que también interfiere en la efectividad de los medicamentos, lo que puede generar o aumentar las enfermedades crónicas.

Por un consumo informado

De acuerdo con los expertos, no se trata de prohibir el alcohol completamente, sino de promover un consumo informado y adaptado a las condiciones individuales de cada persona.

“El problema no es el brindis ocasional, sino el desconocimiento. Hay personas que toman medicamentos muy delicados y no saben que el alcohol puede anular su efecto o potenciarlos peligrosamente”, aclara el doctor Henao.

Es por esa razón que es necesario hacerse revisiones médicas con toxicólogos y geriatras, quienes pueden comprobar las condiciones solubles de las personas mayores cuando ingieren algún tipo de alcohol.

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