En los años en los que la soledad puede ser más notoria porque los hijos dejaron ‘el nido’, hubo una separación, una viudez o un cambio de residencia, un perro o un gato pueden convertirse en la mejor compañía. Incluso pueden ser fuente de afecto y bienestar emocional.
A esas conclusiones han llegado diferentes estudios que evidencian los beneficios que tienen las mascotas para las personas mayores. Por ejemplo, el estudio realizado por investigadores de la Universidad Sun Yat-sen en China, dado a conocer a finales de 2023, mostró el impacto positivo que puede tener una mascota en la salud cognitiva de las personas mayores que viven solos. Esta investigación analizó aproximadamente a 8.000 personas mayores de 50 años en el Reino Unido y halló que las personas mayores que tenían mascotas mantenían altos niveles de memoria verbal y fluidez cognitiva en comparación con aquellas que vivían sin alguna compañía. Con este descubrimiento, se sugirió que las mascotas pueden tener un rol protector frente a la soledad.
Por su parte, el estudio llamado ‘Tenencia de perros y supervivencia: una revisión sistemática y un metaanálisis’ de la Asociación Americana del Corazón de 2019 asegura que tener un perro puede evitar riesgos de enfermedades cardíacas al promover que las personas mayores tengan una vida más activa y social. Esto gracias a que deben atender las necesidades de sus mascotas como son pasearlas y jugar con ellas, lo que también ayuda a que no caigan en el aislamiento.
Las mascotas, un motivo de alegría
Don Alberto, de 78 años, da fe de esto. Confiesa que hace un tiempo no le gustaban los perros, pero luego de que su hijo Jorge le trajo a félix, su percepción cambió. “Él me obliga a levantarme temprano, a salir a caminar, a estar pendiente de algo más que mi soledad. Antes pasaba días sin hablar con nadie, pero ahora en el parque hasta he hecho amigos. Es curioso cómo un perro puede llenar tanto espacio en la casa y en el corazón. Yo no lo adopté a él. Él me salvó a mí”.
Precisamente, Laura Mendoza, quien es etóloga y psicóloga canina de la Universidad Javeriana, menciona que trabajar con personas mayores y mascotas le ha permitido observar de cerca los beneficios emocionales y conductuales que se generan en esta relación. “La presencia de un perro no solo llena un vacío emocional, sino que también contribuye a mantener activos los sentidos, el cuerpo y la mente de la persona mayor. Cuidar de un animal estimula rutinas, genera vínculos afectivos y puede reducir significativamente los niveles de ansiedad. Incluso en procesos de duelo o depresión, un perro puede convertirse en un apoyo silencioso, pero constante”.
Cómo debe ser el perro de una persona mayor

Diego Espinosa, con 23 años de experiencia en el adiestramiento de canes y conocido como el ‘encantador colombiano’, por su manera de entender y manejar el comportamiento de los perros, explica que lo ideal para una persona mayor es un perro con un nivel de energía bajo, que no requiera demasiada actividad física.
En ese sentido, sugiere adoptar un ejemplar adulto, no necesariamente de edad avanzada, ya que suele ser más tranquilo y puede convertirse en una excelente compañía.
“Un perro equilibrado, sociable, tranquilo, sumiso y juguetón es, en esencia, un perro perfecto, incluso sin haber pasado por un entrenamiento formal. Muchas personas creen que para que un perro se porte bien basta con enseñarle comandos como dar la pata, sentarse o acostarse. Pero eso no garantiza su equilibrio psicológico”, señala Espinosa. Insiste en que la conexión emocional entre la mascota y la persona no requiere de un entrenamiento especial.
«Muchas personas mayores no buscan en una mascota a un animal que obedezca órdenes, sino a un ser que simplemente esté. La presencia tranquila de un perro o un gato, su manera de acompañar sin invadir, crea un tipo de vínculo que no necesita explicaciones ni esfuerzos técnicos. Es una conexión basada en la empatía natural entre especies, y eso tiene un enorme valor terapéutico», agrega Mendoza.
La encuesta multipropósito realizado por el DANE en 2022 informó que alrededor de 4,4 millones de viviendas en Colombia cuentan con, al menos, una mascota en su domicilio; 60,3% de las mascotas son perros y 26,5%, gatos. El censo del DANE de 2018 identificó que el total de viviendas en el país son 13,4 millones, con lo cual 32,86% tienen un animal de compañía en casa. Datos que muestran el alto número de animales en los hogares del país.
Tanto ella como Espinosa recomiendan que el entrenamiento de la mascota esté encaminado más al comportamiento adecuado en diferentes contextos, como centros comerciales, carros, calles y en la interacción con otros animales. “Más allá del entrenamiento —que muchas veces se limita a enseñar trucos—, lo realmente importante es trabajar la parte conductual y emocional del animal”, señala Espinosa.





