Son las 5:40 de la tarde del 6 de agosto. Blanca Uribe está frente al piano haciendo el último ensayo antes del concierto. Minutos después pasará Helvia Mendoza y enseguida lo hará Teresita Gómez. Las tres grandes pianistas de Colombia que pasan de los 80 años y que tocarán esa noche con la Orquesta Filarmónica de Bogotá en un gran homenaje que el país les hará en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.
Y no es para menos. Las tres pianistas han hecho grandes contribuciones a la música y la cultura colombiana como lo han registrado los medios de comunicación y los libros a lo largo de sus extensas carreras profesionales.
Helvia Mendoza, cartagenera con casi 89 años al tocar en su homenaje (nació el 18 de agosto de 1936), aprendió a los 4 años a leer partituras antes que letras, como ella misma lo ha contado. A los 16 años se trasladó a Bogotá a estudiar en el Conservatorio Nacional de donde se graduó con honores, pero antes de hacerlo ya había participado en conciertos de renombre. Expertos en música clásica destacan que ella se ha dado el lujo de trabajar todas las combinaciones de la música de cámara con piano, de acompañar a los cantantes líricos más importantes del país y del exterior y de haberse presentado en todas las salas relevantes de Colombia con mucho éxito.
Blanca Uribe, nacida el 22 de abril de 1940 en Bogotá, aunque criada en Medellín, dice que a los 11 años se sentía como atracción de circo porque la veían tocar como si fuera una niña poco común. A esa edad debutó como solista en el Teatro Colón con la Orquesta Sinfónica Nacional y dos años después partió con becas a estudiar a Estados Unidos, Austria y nuevamente a Estados Unidos. En su carrera se destacan las becas, los premios internacionales y las actuaciones en las más prestigiosas salas alrededor del mundo interpretando obras muy difíciles de Beethoven; pero para ella lo más importante es haber transmitido el amor por el piano a varias generaciones.
Esta “trilogía insuperable”, como fue bautizado el encuentro de las tres pianistas en el concierto del 6 de agosto, lo cierra la reconocida maestra Teresita Gómez, con una historia de vida diferente a la de sus dos colegas. Nació el 9 de mayo de 1943 en Medellín, en una familia humilde sin formación musical. Era la hija adoptiva de los porteros del Palacio de Bellas Artes en Medellín y a los 3 años, a escondidas, tocaba las teclas del piano, que logró comprender gracias a las enseñanzas de las maestras Marta Agudelo de Maya y Ana María Penella (italiana). A pesar de su virtuosismo, en su juventud fue rechazada por su color de piel y su origen. El estudio en el Conservatorio de la Universidad Nacional y la tenacidad la llevaron a convertirse en una de las mejores pianistas de Colombia. Dice que nunca deja de estudiar su música, pero también “otras cosas” que le produzcan placer. Estuvo en clases de alemán por Duolingo y ahora está en clases de italiano, pues se enteró de que su padre biológico era de Italia. Ese proyecto lo está combinando con la idea de grabar un CD de música clásica y colombiana para sus amigos.
Teresita Gómez y Blanca Uribe conversaron con BienVividos y + sobre sus intereses al pasar los 80 años. Dejan claro que mantenerse activas haciendo lo que aman y entregadas a proyectos de manera constante ha sido el secreto de llegar a esta edad con tanto éxito profesional.
Blanca Uribe, la enseñanza es su motor de vida

Maestra, ¿a qué atribuye seguir tocando con tanto éxito a los 85 años?
Yo creo que para uno estar a estas alturas de la vida trabajando en algo es porque ama lo que está haciendo y eso ha sido como una fortuna. El trabajo es enorme. Uno no descansa, cada vez tiene que estudiar más y se vuelve un poquito más complicado porque el cuerpo ya se empieza a quejar. Hay que estar atento de la parte técnica del piano y la parte musical, que uno quiere que se cante más bonito, que uno quiere hacer esta frase distinta, que este tiempo está muy lento. Nunca se acaba, entonces yo creo que eso lo mantiene a uno muy activo mentalmente. Me encanta lo que hago, tanto estudiar como trabajar con los jóvenes. Yo creo que eso es lo que lo ayuda a uno a seguir adelante.
Más allá del homenaje que le hacen esta noche, ¿ha estado activa en la movida cultural del país?
¡Claro! Este mes se volvió algo más complicado. Hace tres días estrené un teatro pequeñito en las afueras de Medellín, muy lindo, con un recital. Voy a tocar con el maestro Roberto González-Monjas, el director artístico de Iberacademy de Medellín. Vamos a tocar dos sonatas: una de Mozart y una de Beethoven. También vamos a tocar a cuatro manos con el pianista venezolano Arnaldo García. Tengo una gira, posiblemente por Europa, con el pianista de Ibagué Juan Carlos López. Entonces hay mucha actividad.
Y cuál es el legado que quiere dejar ¿Cómo quiere que la recuerden las siguientes generaciones?
Pues yo creo que lo único es ese amor por la enseñanza, que ya lo estoy viendo en mis alumnos con el trabajo que hacen, cómo se dedican a enseñar, cómo aman la enseñanza, porque eso uno como que se los transmite. Y yo siento ese agradecimiento de ellos, que siempre me preguntan. Yo creo que eso me va a mantener algunos añitos más (risas).
En este momento de su vida, ¿qué es vivir bien?
Es vivir con tranquilidad, con mis alumnos y con la música. Y es que soy muy afortunada, además de que vivo en un lugar muy lindo en las afueras de Medellín, vivo en el campo, puedo estudiar lo que quiera, a la hora que quiera. Soy muy nocturna, a veces estudio hasta las 11, 12 de la noche o una de la mañana. Sí, me siento muy afortunada porque desde chiquita he sido demasiado afortunada. Viendo hoy día tantos jóvenes cómo les toca luchar y no tienen el apoyo económico. Yo tuve el apoyo económico de don Diego Echavarría desde que yo era chiquita, después una beca de la OEA y después una beca de la Juilliard School, de Nueva York.
Precisamente con esto que menciona, ¿qué recomendaciones les hace a los jóvenes que están comenzando su carrera musical?
El amor por lo que estamos haciendo requiere una disciplina y una cantidad de trabajo que quien no está metido en esto no se alcanza a imaginar. Esto es de 24 horas al día. Y no solamente es la cantidad de horas que estudien, sino lo bien que deben estudiar. Las decisiones de cuáles obras debo tocar, cuáles no estoy listo para tocar. Y sí, necesitamos apoyo económico para los jóvenes, para que puedan estudiar, algunos no pueden pagar la universidad, aunque sean muy talentosos. Pero hay una cantidad de jóvenes estudiando música, que es una belleza. Las orquestas jóvenes cómo están tocando de bien. Hay unos chicos que están tocando la guitarra, el triple, el requinto y eso nunca sale en las noticias porque eso no es noticia.
Teresita Gómez, el estudio permanente la mantiene activa

Maestra ¿cuáles son esos factores que le permitieron llegar a donde está hoy a los 82 años?
Yo digo que estoy en los 28 (risas). Bueno, tal vez que yo amo la vida. Pienso que estar viva es una oportunidad muy grande, porque mientras uno se vuelve mayor entiende más cosas que van emergiendo. Hay cosas que uno no puede ser, pues uno no puede correr, no puede saltar, no puede jugar al lazo, pero, hace otras cosas. Yo ahora estoy en mis primeras clases de natación porque no tuve nunca tiempo y llevo cuatro lecciones y estoy feliz. Porque las señoras mayores también podemos estudiar esas cosas que hacen los jóvenes. Para mí esta edad es tan bonita porque es la que es. Y el amor lo concibe uno de otra forma, de una forma más bonita, digamos más profunda, menos superficial. Aportándole al otro, no solo pidiendo. Yo vivo felizmente sola porque me parece que es muy bonita la soledad, pero una soledad que se comparta también con los amigos; pero ya en la casa esa soledad es muy linda.
¿Y qué es vivir bien a esta edad?
Vivir bien es haber hecho una vida, una carrera, que sigo amando como el primer día. Sigo enamorada de la música. Es sentarme al piano para tocar también para mí. Es coger un libro, que es una maravilla. Paisajear, como se dice, empieza a tener mucha importancia. Los árboles, los animalitos, es decir, es otra cosa. Es mirar lo que antes no miraba por estar muy embolatada, pensando en cómo me las voy a arreglar.
Maestra, ¿qué recomendaciones les hace a los que están arrancando, comenzando con esta carrera musical, para que les vaya también como a usted?
Entender que es una carrera muy mística, muy espiritual, que requiere mucho estudio. Los jóvenes ahora tienen la inmediatez. Quieren ser famosos ya, quieren tener plata ya. Entonces, eso es al contrario, no hay que esperar nada sino poco a poco. Que si se van a dedicar a la música tienen que tener mucho amor, mucha entrega. Esto es como un sacerdocio, porque la música se vuelve algo absolutamente principal en la vida de uno.
Ángela Constanza Jerez Trujillo
Cofundadora BienVividos y +





