Las mujeres le ganaron al tiempo: ¿De qué trata el Proyecto Centenarios en Colombia?

12 de marzo de 2026
El doctor Anaya junto a María Antonia Cuero, protagonista del Proyecto Centenarios, a quien visita con frecuencia.

María Cuero junto al doctor Anaya | Fuente: María Margarita López

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María Antonia Cuero nació el 18 de octubre de 1901 en Mayorquín, Buenaventura. Hoy, en 2026, tiene 124 años y es posiblemente la persona más longeva del mundo. Con una memoria intacta y una sonrisa que no ha perdido, esta mujer del Pacífico colombiano realiza sus actividades diarias como bañarse sola, cocinar, cantar y bailar. Además, crió a ocho hijos y es abuela de más de diez nietos. María Antonia es la protagonista más emblemática del Proyecto Centenarios, liderado por Juan Manuel Anaya Cabrera, doctor en biología y profesor en la Universidad de la Costa en Barranquilla.

En abril de 2023 ocurrió una revelación para el doctor Anaya Cabrera que lo llevaría a tratar a su primer centenario en septiembre de ese mismo año. Todo comenzó porque asesoraba al Hospital de Bocagrande en Cartagena en asuntos científicos. Durante un recorrido por los pasillos junto al director del hospital y una colega internista, subieron varios pisos entre conversaciones y pacientes, hasta sintió el impulso de entrar a una habitación que se encontraba en silencio. Por aquella curiosidad, se encontró con don José, un hombre de 98 años.

—Don José, ¿cómo le va? —preguntó Anaya.
—No, Doc, todo muy bien. Estoy muy bien, estoy contento —respondió don José.
—¿Qué tiene el paciente? —le preguntó Anaya a la internista.
—Le acabamos de poner una prótesis de cadera, doctor —contestó ella.
—¿Con 98 años? —preguntó asombrado.

En ese momento Anaya no pudo evitar reflexionar sobre los sesgos que puede cargar un médico, incluso con toda su formación.

—Bueno, ¿cómo le va a poner una prótesis de cadera a un señor de 98 años? Este señor se va a morir en dos años —dijo.
—Hombre, doc, está perfecto. Lo único que tenía era la artrosis de cadera que no lo dejaba vivir. Examínelo —respondió la internista.

Movido por la curiosidad, Anaya lo examinó. Al revisar su historia clínica, don José no tenía ninguna enfermedad cardiovascular. Era, en esencia, una persona sana. Pero quizás lo que más le sorprendió fue otra cosa: don José estaba feliz y con ganas de vivir. Luego de aquel encuentro, Anaya no podía dejar de hacerse una pregunta:

—¿Esta locura es muy frecuente aquí en el hospital?
—Nosotros estamos llenos de longevos en la costa —le contestó la internista.

Fue desde ese momento que Anaya comenzó a investigar los datos del DANE y toda la información disponible sobre la longevidad en Colombia, un fenómeno que crece y que no recibe la atención que merece.

—Voy a estudiar la longevidad—, pensó el doctor, que dio comienzo al Proyecto Centenarios, tras un proceso que arrancó desde el análisis de enfermedades autoinmunes. Con el tiempo, Anaya comprendió la magnitud del problema: Colombia envejece aceleradamente. ¿Qué quiere decir esto? Hoy en Colombia hay aproximadamente 70 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 15. Para 2050 esa cifra llegará a 175.3 lo que significa que el país tendrá casi el doble de adultos mayores que jóvenes según el DANE.

Los centenarios, además, no son tan escasos como se cree, aunque su localización sea difícil. En 1953 había 529 en Colombia. En 2023 se calcularon cerca de 19.400, y para 2070 se estima que existirán alrededor de 45.000, de acuerdo con el DANE.

Lo que también identificó el doctor Anaya es que estudiar a estos centenarios era urgente, precisamente por su contexto: son cerca de 20.000 personas, el 0,01% de la población, que además cargan con inequidades socioeconómicas significativas, bajo nivel educativo, recursos limitados y, en muchos casos, exposición a episodios de violencia tras el contexto de conflicto armado en Colombia.

Desde aquella vivencia, nació la motivación para crear el Proyecto Centenarios, una iniciativa que busca estudiar a las personas de más de 100 años en Colombia desde el punto de vista sociodemográfico, biológico y clínico, con el fin de determinar qué factores les han permitido llegar a esa edad y en qué condiciones. Su relevancia está en comprender la resiliencia en contextos adversos, identificar los determinantes de una longevidad saludable, descubrir factores de protección frente a enfermedades crónicas y contribuir al diseño de políticas públicas de salud.

El Proyecto Centenarios es integrado por la Alianza Centenarios, una red de instituciones académicas y de salud que acompaña la investigación. En Colombia participan la Universidad de la Costa (CUC) y la Clínica de la Costa en Barranquilla, la Universidad EIA en Envigado, la Universidad de los Andes y la Universidad del Rosario en Bogotá, también la empresa de análisis genético BiotecGen. A nivel internacional, el proyecto cuenta con la colaboración de la Universidad de California en San Diego, la Universidad de Harvard en Boston y la Universidad de Texas en San Antonio.

Dichas instituciones de la Alianza Centenarios son quienes financian de manera colaborativa el proyecto, por ejemplo: la Universidad EIA asumió los costos del biorrepositorio y el traslado de muestras desde distintas regiones del país hasta los laboratorios de procesamiento. La parte genómica se desarrolla en conjunto con BiotecGen, la Universidad de California en San Diego y la Universidad de Harvard. El análisis de biomarcadores está a cargo de la Universidad de Texas, la Universidad de los Andes y la Universidad del Rosario. La coordinación general, el diseño y la experimentación los lidera Anaya, financiado por la Universidad de la Costa. El proyecto también cuenta con recursos del Ministerio de Ciencias, obtenidos a través de una convocatoria ganada en conjunto con la Universidad de los Andes, la Universidad del Rosario y la Universidad de la Costa.

Los resultados del proyecto se divulgan a través de la página web Longevidad Saludable y sus redes sociales, entre ellas Instagram, espacios que el equipo usa para llevar los hallazgos más allá de las revistas científicas como, por ejemplo, los foros presenciales realizados por la Academia Nacional de Medicina. A mediano plazo, el proyecto busca consolidar estos canales como una plataforma sostenible de información sobre longevidad. Y a largo plazo, el objetivo es claro: que los datos generados sirvan para influir en la política pública colombiana y obligar a que el envejecimiento de la población entre en la agenda del país como una prioridad real.

El Proyecto Centenarios le pone rostro a la longevidad para vivir y contarlo

Tres años después de formalizar el proyecto, el equipo mantiene sus objetivos con claridad: explorar los estilos de vida, los patrones sociales y nutricionales de los centenarios colombianos, e identificar su estado cognitivo y funcional. Pero quizás lo más distintivo del Proyecto Centenarios es que, en un campo donde la medicina suele hablar en números, este proyecto también escucha historias. La evaluación cualitativa de las familias de los centenarios, como ocurrió con María Antonia Cuero, es parte esencial de su metodología.

Y en esas historias, las mujeres son protagonistas. El análisis demográfico del proyecto reveló que el 72% de los centenarios colombianos son mujeres y el 28%, hombres. La mayoría vive en áreas urbanas, son viudas y muchas han enfrentado formas de violencia a lo largo de su vida, tanto armada como de abuso sexual, un reflejo de un problema estructural que atraviesa generaciones. A esto se suma que el 63% de los centenarios analizados no tuvo acceso a educación primaria básica.

¿Qué significa llegar a los 100 años? Para el doctor Anaya, la respuesta está en una palabra que va más allá de la medicina: antifragilidad. El término fue acuñado por el filósofo libanés Nassim Taleb y parte de una idea simple pero poderosa. La resiliencia es aguantar los golpes. La antifragilidad es salir más fuerte de ellos. Como decía Nietzsche: —lo que no me mata me hace más fuerte—.

De hecho, el 86% de los centenarios evaluados reportó una satisfacción favorable con la vida, medida con herramientas de la Organización Mundial de la Salud. Y los factores del por qué llegan a los 100 años se asociaron con el bienestar propio, el desempeño físico, el estado cognitivo, el estado nutricional y la independencia funcional. En contraste, la depresión resultó ser uno de los factores que más deteriora la longevidad, aunque solo el 15% de los centenarios en Colombia la padece. —La depresión se trata—, insiste el doctor Anaya, y su equipo lo ha comprobado: pequeños ajustes en el tratamiento han transformado la calidad de vida de personas de 90 años en adelante.

Adversidad, violencia, pobreza, olvido. Y, aun así, siguen aquí. Ese es quizás el hallazgo más humano y poderoso del Proyecto Centenarios: que, a pesar de todo, llegaron.

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