La nueva edad del emprendimiento

27 de junio de 2025
Yineth Bedoya, emprendedora senior, en su tienda exhibiendo un delantal azul.

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A sus 65 años, y casi sin buscarlo, Yineth Forero comenzó una nueva aventura: la del emprendimiento. Hoy, con 73 años, habla entusiasmada sobre esta etapa que le ha traído mucha satisfacción.

Todo comenzó en 2017, cuando participó en una feria municipal con unas mermeladas que preparaba ocasionalmente para su familia. Las mermeladas gustaron tanto que empezó a participar en otras ferias.

Así nació ‘De Raka Mandraka’, su emprendimiento de mermeladas artesanales elaboradas sin conservantes y de forma natural, como las hacían su madre y su abuela. Pasó a vender sus productos por canales virtuales y luego en un local en Sopó (Cundinamarca). En este momento, cuenta con un local más grande donde vende sus mermeladas y productos artesanales de otros emprendedores de distintas regiones del país, como Nariño y La Guajira. Para ella, apoyar a otros artesanos y emprendedores es motivo de orgullo y alegría.

“Mi emprendimiento me ha llenado de energía y emoción. A esta edad, estar involucrada en un proyecto nuevo, dejar un legado a través de lo que aprendí de mi mamá y mi abuela, y además poder tenderles la mano a otros artesanos, es verdaderamente enriquecedor”, afirma.

Yineth además se mantiene activa participando en cursos que la ayudan a actualizarse y conectar con otras personas. Esta búsqueda constante de aprendizaje no solo fortalece su proyecto, sino que contribuye a su bienestar y envejecimiento activo.

Bacatá, el emprendimiento de chocolates

Emma, mujer de 72 años de edad, y Juan, hombre de 74 años de edad, en una feria de emprendimiento. Ella viste un delantal azul y él, uno camel.

En Cajicá, otro municipio de Cundinamarca, está una historia más que demuestra que el emprendimiento en personas mayores no solo es posible, sino también inspirador.

Se trata de ‘Bacatá’, un emprendimiento dedicado a la producción y comercialización de chocolates artesanales para consumo directo. Fue creado por Juan Forero de 74 años de edad, y su esposa Emma, de 72 años de edad, luego de haber sido damnificados por el invierno en el municipio de Suaita, departamento de Santander.

Juan supo ver una oportunidad en medio de la dificultad: en ese momento, la población comenzaba a adoptar el cultivo de cacao como alternativa a otros cultivos y allí identificó una posibilidad tanto para él como para los campesinos de la región, a quienes empezó a comprar el grano.

Los productos de ‘Bacatá’ son hechos a base de cacao de diferentes zonas del país (Santander, Arauca, Boyacá, Sumapaz) y han sido exportados gracias al voz a voz a destinos como Vancouver (Canadá) y a Mánchester (Inglaterra).

“En este momento estamos exportando únicamente a Canadá, porque después de la pandemia las ventas disminuyeron. Estamos considerando participar en Chocoshow en Corferias, y además hemos incorporado nuevas coberturas de chocolate con arándanos, uchuvas, almendras y uvas pasas”, cuenta Juan.

Economía plateada

Las historias de Yineth y Juan son un claro ejemplo del emprendimiento sénior, una alternativa cada vez más relevante para las personas mayores que desean enfrentar el desempleo, generar ingresos adicionales o simplemente mantenerse activas y realizadas. De hecho, los emprendimientos iniciados por personas mayores tienden a tener una mayor probabilidad de mantenerse en el tiempo, gracias a la experiencia, la madurez y los conocimientos acumulados durante toda la vida.

Este tipo de emprendimiento forma parte de la Economía Plateada, también conocida como Silver Economy, un concepto que engloba las actividades económicas orientadas a satisfacer las necesidades de las personas mayores de 50 años, tanto como consumidores como productores. Esta tendencia ha cobrado fuerza a nivel mundial debido al envejecimiento progresivo de la población.

En Colombia, por ejemplo, en 2022 había 14 personas mayores de 60 años por cada 100 habitantes, mientras que en 1985 eran solo 7, y en 2014 eran 10, según el estudio Misión Colombia envejece: Una investigación viva de Fedesarrollo, la Fundación Saldarriaga Concha, PROESA y el DANE.

Nuevos ciclos de vida

Es así que, la edad de jubilación, como se conocía, está quedado atrás. Los ciclos de vida tradicionales como estudiar, trabajar y luego retirarse a descansar han ido cambiando. Hoy en día, un porcentaje interesante de personas mayores elige seguir estudiando, dedicarse a aquello que siempre quisieron hacer y, en muchos casos, emprender.

El estudio La Economía Plateada en América Latina y el Caribe, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destaca la importancia de seguir estudiando y emprendiendo después de los 60 años, ya que esto contribuye a mejorar la calidad de vida y a preservar el conocimiento técnico y la experiencia acumulada, evitando que se pierdan con el pasar de los años. Por ello, el BID recomienda crear oportunidades de formación para las personas mayores, lo cual les permite actualizar conocimientos, adquirir nuevas habilidades y redefinir sus intereses vocacionales, con el fin de prolongar su vida laboral y fortalecer sus emprendimientos.

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