‘Invertir las pirámides poblacionales es complejo’: rector del Tecnológico de Monterrey

28 de febrero de 2026
El periodista Julio Cesar Guzmán entrevista a Juan Pablo Murra, rector del Tecnológico de Monterrey

Juan Pablo Murra, rector del Tecnológico de Monterrey, en entrevista con Julio César Guzmán | Cortesía de @CuatroDeJulio

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En los diferentes escalafones de educación superior, el Tecnológico de Monterrey (o el Tec, como se le conoce de manera coloquial), es una de las diez mejores universidades de América Latina. Según su rector, Juan Pablo Murra, tiene 90 mil alumnos, 30 mil de los cuales están en el nivel llamado ‘preparatoria’, 52 mil en el nivel de ‘Licenciatura’ y cerca de 8 mil en nivel de posgrado.

Sin embargo, su influencia en el norte de México es superior a ello, pues desde hace cerca de 40 años fue el foco de expansión de la tecnología digital, no solo en la región, sino para todo el continente. No en vano, hoy cuenta con muchos más alumnos en el mundo virtual que en el presencial: “Tuvimos 140 mil alumnos el año pasado (los llamamos aprendedores) -asegura Murra- que están tomando un curso de al menos cinco horas en el Tecnológico de Monterrey. Cursos de educación a lo largo de la vida. Y eso que no estamos contando los alumnos que están tomando algún MOOC (Massive Online Open Courses) que están en Coursera o en edX. Ahí tenemos más de 250 mil alumnos que están tomando algún contenido del Tecnológico de Monterrey. Entonces yo creo que las universidades nos vamos a hacer más relevantes porque vamos a tener que seguir educando a lo largo de la vida”.

De esta manera, la institución que encabeza Murra afronta los retos de la nueva longevidad y así lo explicó a BienVividos y + durante nuestra visita a Monterrey: “Es una oportunidad para las universidades porque este concepto de ‘me educo 4 años, y después trabajo 42 y me retiro a los 65’ se terminó. Vamos a tener que estarnos reinventando de manera constante y eso implica el aprendizaje a lo largo de la vida y es una oportunidad importante para el Tec”.

¿Cómo es la estrategia de aprendizaje a lo largo de la vida del Tec?

En nuestra estrategia de educación a lo largo de la vida, ahora está de moda el concepto de ‘Silver Economy’ (economía plateada) y la primera vez que lo escuché me dijeron: ‘Son de 50 para arriba’ y ya lo vi muy cerca. “Pero bueno, ahora nosotros definimos desde los 55 en adelante porque creemos que es una población muy capaz, muy proactiva, con mucho talento y, por otro lado, también empieza en algunos casos a tener tiempo y quiere construir una segunda carrera profesional o dedicarse a temas del sector social o simplemente necesita transformarse. O incluso, elementos de ‘Edutainment’ (perdón por los términos en inglés), educación como método de entretenimiento, y aprender por el amor a aprender. Creemos que es una población importante y queremos desarrollar contenidos tanto profesionalizantes como personales: arte, viajes, propósito de vida. Incluso muchos quieren saber de inteligencia artificial. Aprender de las tecnologías, de las implicaciones, de lo que sabe, creo que es un tema muy relevante desde el punto de vista de educación.

¿Cómo están llevando a cabo esta estrategia?

El invertir las pirámides poblacionales es un tema bien complejo. Es un fenómeno nuevo en la historia de la humanidad. Históricamente siempre ha habido una pirámide donde hay más jóvenes que personas mayores. Es la primera vez que lo estamos enfrentando. Creo que tenemos que entender muy rápido qué va a pasar con la economía, qué va a pasar con el futuro del trabajo, qué va a pasar con la vivienda, qué va a pasar con los sistemas de cuidado, que es un tema particularmente importante desde el punto de vista de equidad de género.

Tradicionalmente, no digo que sea lo correcto, pero así ha sido el cuidado tanto de los niños como de los mayores, ha recaído en las mujeres con implicaciones sociales y de equidad muy relevantes. ¿Qué va a pasar con estas nuevas sociedades? ¿Cómo nos queremos reinventar? ¿Cómo entendemos los temas del cuidado más allá de la responsabilidad inmediata de un individuo de la familia? Muchos temas para platicar.

¿Cuáles otros retos tienen las universidades en pleno siglo XXI?

En general, las universidades tenemos una gran responsabilidad hacia las sociedades y las comunidades en donde estamos presentes. Tenemos no solo la responsabilidad de educar a los jóvenes que van a construir el futuro en donde vamos a vivir todos nosotros, tenemos la oportunidad también de generar ideas, investigación, innovación, emprendimiento, que genere soluciones que también ayuden a resolver algunos de los retos que enfrentamos y también somos actores sociales relevantes y tenemos proyectos de impacto social en las comunidades en donde estamos. Entonces, esa es una gran responsabilidad que nos obliga a trabajar, yo les digo a exigirnos hacerlo de la mejor manera posible. Algunos de los retos que hemos hablado, que son siempre reto y oportunidad, son los dos lados de la moneda. Por un lado, las nuevas tecnologías, empezando por inteligencia artificial, pero también realidad virtual, realidad aumentada, ‘machine learning’, manejo y gestión de datos, son retos, pero también oportunidades tanto en cómo enseñamos, qué enseñamos, para qué enseñamos, temas éticos, temas de inclusión.

También creo que hay algunos retos inherentes a situaciones actuales como el tema de las redes sociales, la falta de conexión personal, la falta de sentido de propósito de los jóvenes, la calidad y cantidad de relaciones interpersonales que desarrollan durante su juventud. Si ves todos estos temas, pues es muy fácil pensar que estamos llenos de retos, pero también sí creo que las universidades estamos (permítanme el término) en el negocio de la esperanza. También creo que tenemos que hablar de un futuro con esperanza. A mí me da esperanza cuando platico con estudiantes que creen que el mundo puede ser mejor, que se hacen responsables por la calidad del mundo que quieren, que cuestionan. Se me hace un tema fundamental.

Alguna vez Bill Gates dijo que le sugería a Microsoft que no solo se fijara en los créditos académicos de los aspirantes a trabajar allí. ¿Usted considera que el rol mismo de las universidades está en jaque en este momento?

Yo creo que las universidades nos tenemos que transformar. Contar con un título universitario, pues al final es un papel que dice que pasaste por una universidad y que desarrollaste ciertos conocimientos y competencias, pero si esos conocimientos y competencias no son relevantes, no son de calidad, no son pertinentes, pues no va a tener un valor, particularmente para el mercado. La educación creo que no solo te da competencias para la empleabilidad, también te debe dar una capacidad personal y una mirada del mundo que es muy relevante, pero en particular en la parte de la educación, al dar herramientas para la empleabilidad sí se vuelve muy relevante que las universidades constantemente estemos en diálogo y en conexión con el mercado, con las empresas, con los gobiernos, con las organizaciones de la sociedad civil para entender qué se necesita y que la educación, de nuevo, sea pertinente y de calidad.

En el Tec también hemos ido migrando nuestro modelo educativo para que se enfoque no solo en el desarrollo de conocimientos, sino de competencias. Entonces no es qué sabes, sino lo que puedes hacer con lo que sabes. Hasta el momento un título universitario ha sido y creo que sigue siendo la mejor aproximación que tienen las empresas para identificar que alguien tiene ciertas competencias. Ahora, si el día de mañana logramos mecanismos de evaluación de competencias que no requieran de un título universitario, yo creo que las empresas lo van a empezar a incorporar. Lo han declarado muchas, pero si vemos hoy en día y ves datos, los Microsoft y Google de este mundo siguen contratando en un noventa y tanto por ciento o más personas que pasaron por la universidad porque ese título no es el título, es que refleja que con cierto grado de certidumbre se desarrollaron esas competencias.

El escritor Guillermo Arriaga dijo en la Feria del Libro de Monterrey de 2025 que, si de él dependiera, desconectaba del todo la inteligencia artificial y la prohibía y no permitía que nadie la utilizara. ¿Cuál es la posición del Tec frente a la inteligencia artificial?

Entiendo de dónde puede venir una postura como esa, es una tecnología muy poderosa, de la que incluso entendemos poco cómo funciona y podemos imaginar escenarios catastróficos de autorreplicación y de salirse de control. Pero, por otro lado, también vemos cómo a través del uso de la inteligencia artificial se han descubierto medicinas, se han resuelto problemas. Tenemos un instituto para el futuro de la educación en el Tec de Monterrey enfocado en la educación superior, el futuro de las universidades y el aprendizaje a lo largo de la vida.  

Entonces, se me hace hasta de alguna manera complejo decir: Oye, no utilicemos una tecnología que nos puede ayudar a resolver algunos de los retos de cobertura, calidad y pertinencia que vemos en la educación. Imagínate si podemos utilizar de manera correcta tecnologías de información potenciadas por inteligencia artificial para llevar educación a quien no la tiene, para que la educación sea de mejor calidad. Con inteligencia artificial puedes ya hoy personalizar la educación, puedes dar mejor retroalimentación a los estudiantes. Entonces, si tenemos esa herramienta, ¿por qué no usarla?

Por Julio César Guzmán, creador de Cuatro de Julio – @julguz

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