Como nunca antes, la humanidad tiene hoy la posibilidad de vivir varias décadas gracias a los avances científicos y tecnológicos. Y si a esa situación se le agrega la fuerte caída en la natalidad y en la fecundidad, el producto es un cambio en el perfil demográfico. En otras palabras, el mundo está envejeciendo debido a que nacen menos niñas y niños y, en cambio, aumenta el número de personas mayores. Una transformación que se está dando de manera acelerada en algunas regiones y que implica nuevos retos a nivel global. Tan importantes como los que traen consigo el cambio climático y la inteligencia artificial.
“Las poblaciones de las economías en desarrollo están envejeciendo a un ritmo mucho más rápido que las poblaciones de las economías desarrolladas. Por ejemplo, a Francia le llevó 115 años duplicar la proporción de habitantes mayores de 65 años, del 7% al 14%, mientras que esta transición se producirá en menos de tres décadas (i) en países muy poblados como Brasil, China, India y Viet Nam”, explican Iffath Sharif y Juan Pablo Uribe, del Banco Mundial, en su texto Impulsar el programa relativo al envejecimiento: Una nueva mirada a una megatendencia que se pasa por alto.
Aunque Colombia no es un país tan poblado como los mencionados por los expertos, es uno de los países con las transiciones demográficas más rápidas del mundo debido a que los tres factores decisivos (aumento en la esperanza de vida, baja natalidad y baja fecundidad) se juntaron en los últimos 15 años. Resultado: incremento sostenido de la población mayor de 60 años, que pasó de 7% en 1985 a 14% en 2020 y se proyecta que alcanzará 32% en 2070.
Según cifras del DANE, en 2024 los nacimientos cayeron 14% y en cinco años la caída acumulada es de 31%. La fecundidad pasó de 6,7 hijos por mujer en 1960 a 1,7 en 2017 y 1,1 en 2024. Al mismo tiempo, los avances en salud y desarrollo extendieron la longevidad, pues la esperanza de vida al nacer pasó de 50 años en 1952 a 76,6 en 2024, con una brecha entre hombres y mujeres: 79,2 años para las mujeres y 74,1 para los hombres.

“Alguien que está entre 65 y 69 años puede esperar vivir más o menos 30 años (…) Para una persona que tiene incluso 75 o 79 años, la esperanza de vida a esa edad es alrededor de 15 años. Entonces ¿llegaremos todos a ser centenarios? En realidad dependemos de muchísimos factores, pero si miramos este efecto neutral de una esperanza de vida, pues pareciera que hacia allá vamos”, señaló recientemente Piedad Urdinola, directora del DANE, en el foro ‘Más canas, menos cunas’, convocado por Corficolombiana.
En Colombia la posibilidad de los centenarios es más alta en unas regiones que en otras. Según datos del DANE, los departamentos con un número más alto de personas mayores son Quindío (21,1%), Caldas (20,8%) y Risaralda (19,4%). Mientras que Vaupés, en cambio, es el departamento con más jóvenes del país.
¿Qué implica esta realidad?
Esa rápida transición demográfica que se está dando en Colombia en el término de una generación, como señala la Directora del DANE, es un reto enorme para Colombia, pues debe prepararse de manera acelarada y no paulatina como les sucedió a países de Europa Occidental que tuvieron 200, 250 e incluso 300 años para hacerlo.
El estudio Misión Colombia Envejece: Una Investigación Viva al respecto sostiene que los llamados a acudir primero a este cambio de población deben ser los sistemas de salud, cuidado, pensional, laboral y educativo porque allí están los desafíos más apremiantes de la nueva realidad. “Especialmente después de la pandemia por covid-19, parece pertinente y urgente re-pensar: el envejecimiento y las vejeces en nuestro país; las necesidades emergentes y urgentes de atención”, señala el estudio desarrollado por Fedesarrollo, Fundación Saldarriaga Concha, Universidad Icesi y Dane.
En ese sentido, en otros asuntos indica que se requiere una oferta amplia de programas en salud y formación a personas mayores para que retrasen la pérdida cognitiva y de bienestar asociada a la vejez y puedan mantenerse activas en la vida laboral y democrática del país.
“Vamos a ser muy costosos si nos dejan por fuera del mercado laboral, por fuera del mercado productivo. El Foro Económico Mundial hace como cuatro años habló del entrenamiento y reentrenamiento. ¿Sabe que reentrenar y entrenar a las personas mayores en diferentes competencias no es difícil? Es más fácil porque tenemos una capacidad resiliente más grande y capacidad de aprendizaje. Entonces, en todo lo que son competencias blandas es fácil. En lo que más se demoraría es en las competencias digitales. Y tampoco es tan difícil. Han hecho estudios y el resultado es que no tarda más de tres o cuatro meses y no es tres o cuatro meses sentados en una universidad, sino tres o cuatro meses de entrenamiento y reentrenamiento en todo lo tecnológico y digital que hace que podamos estar al día. Somos una fuerza de experiencia, conocimiento, lealtad para las organizaciones”, señaló Soraya Montoya, directora ejecutiva de la Fundación Saldarriaga Concha, durante el Foro de Corficolombiana.
En cuanto a los desafíos pensionales, Urdinola ha insistido en que Colombia debe aprovechar el bono demográfico que tendrá hasta 2036 cuando la población de 60 años y más superará a la de 15 años. “Si nosotros no empleamos la mayor parte de esa población, si no incrementamos sus ingresos para que además aumenten sus tasas de ahorro, no vamos a lograr profundizar el capital para prepararnos para el envejecimiento de la población. Y si no empezamos a darles ingresos a ese 75% de colombianos y colombianas que hoy en día no reciben porque no tienen acceso a pensión, la economía se reventó. No hay manera de que sobreviva. Ningún sistema pensional hoy en día es viable. Ninguno”, indicó.
La longevidad saludable es posible
Y aunque el tema de las pensiones es un asunto de la mayor trascendecia, el mayor costo fiscal, según Urdinola y otros estudiosos del tema, está en la salud por las comorbilidades que se presentan en las personas mayores de 60 años: tensión alta o baja, diabetes, artritis, problemas cardiovasculares, de visión y audición, entre otros. Esta es la razón por la cual se hacen llamados para crear programas que permitan una longevidad saludable, que sí es posible.
“Por primera vez en la historia, existe una cohorte de casi mil millones de habitantes de entre 60 y 79 años que tienen cada vez mejor salud. En promedio, una persona de 70 años en 2022 tenía la misma capacidad cognitiva que una persona de 53 años en 2000, según un estudio reciente que abarcó más de 40 países (i) realizado por el Fondo Monetario Internacional. Para muchos de nosotros, ¡los 70 realmente pueden ser los nuevos 50! Garantizar que este grupo siga siendo productivo es vital para gestionar sin problemas esta megatendencia demográfica”, señalan Sharif y Uribe.
En Colombia, grupos de investigación e institutos en diferentes universidades están haciendo la tarea de investigar más sobre esta megatendencia demográfica global, su propósito es aportar desde la realidad nacional elementos de juicio para la toma de decisiones. Esa misión incluye juntar personas de diversas disciplinas y edades, pues consideran que en los conocimentos, experiencias e intergeneracionalidad están las respuestas a las preguntas que surgen de un mundo con más más adultos y menos niñas y niños.
“La idea del instituto es poder tener información acerca del fenómeno del envejecimiento. Ser un órgano de consulta tanto de instituciones públicas como privadas, acerca de diferentes áreas del envejecimiento porque es un fenómeno transvesal y, por tanto, debe tener una visión transversal”, explicó Luis Carlos Venegas, director del Instituto Rosarista para el Estudio del Envejecimiento y la Longevidad.
En esa misma línea está el Instituto de Envejecimiento de la Pontificia Universidad Javeriana, que si bien es una Unidad Académica de la Facultad de Medicina, su interés es hacer investigación interdisciplinaria sobre el envejecimiento y la vejez, sus posibilidades y sus problemáticas para lo cual integra a profesionales de otras áreas. Su director, José Manuel Santacruz, llama la atención sobre el hecho de que el proceso del envejecimiento es diverso, aunque haya unas características comunes, lo cual implica retos clínicos, sociales, económicos y educativos.
“La idea de mejorar el proceso del envejecimiento, para que la vejez sea saludable y en mejores condiciones, nos pone a hablar de pensiones, cuidado, ética, bioética, respeto por la autonomia de las personas mayores, de política pública. Hay que dar significados diferentes a la vejez, porque ya no la podemos ver como etapa de pérdidas y declive. Es otra etapa que tiene ventajas y desventajas, como todo. Y de eso tenemos que conversar”, aseguró a BienVividos y +.
Ángela Constanza Jerez
Cofundadora de BienVividos y +





