¿Cómo sacarle el cuerpo a la diabetes?

24 de noviembre de 2025
Proximo conversatorio ‘Cómo sacarle el cuerpo a la diabetes’.

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Desde 1991 todos los 14 de noviembre se celebra el Día Mundial contra la Diabetes, evento creado por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de la Diabetes en atención al preocupante aumento de esta enfermedad en todo el mundo, que además ha seguido en ascenso. De 108 millones de pacientes en 1980 pasó a 425 en 2017. En el año 2006, la Organización de Naciones Unidas hizo oficial la fecha, que conmemora el nacimiento de Sir Frederick Banting. Él y Charles Best descubrieron la insulina en 1922.

BienVividos y + conversó con Juan Manuel Arteaga Díaz, médico cirujano, especialista en medicina interna y en endocrinología de la Universidad Nacional de Colombia, sobre esta enfermedad y las implicaciones que tiene para las personas mayores. Arteaga es profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia, jefe de la Unidad de Endocrinología del Hospital Universitario y miembro de número de la Asociación Colombiana de Endocrinología.

La información la ampliará el próximo miércoles 26 de noviembre, a las 6 p.m., durante el conversatorio ‘Cómo sacarle el cuerpo a la diabetes’, que tendrá con Mauricio Rivera, odontólogo de la Universidad Nacional de Colombia y aliado de esta plataforma. El encuentro se transmitirá por el YouTube de BienVividos y +.

¿Qué es la diabetes?

Es una enfermedad metabólica crónica en la que el nivel de azúcar (glucosa) en la sangre es más alto de lo normal de forma continuada, con lo que la glucosa elevada en el torrente sanguíneo ocasiona un daño acumulado a los tejidos con graves efectos para la salud.

Este daño acumulado se traduce en enfermedad de la retina con pérdida progresiva de la visión; enfermedad renal que puede llevar a diálisis o trasplante y enfermedad de los nervios periféricos, que puede conducir a amputación de las extremidades. Por otra parte, el daño crónico ocasionado por la diabetes aumenta de manera importante la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebro-vascular.

¿Cuál es la causa?

La insulina es una hormona producida por el páncreas que se encarga de ayudar a que la glucosa disponible en la sangre ingrese a las células (especialmente músculo e hígado) para ser utilizada en la producción de energía. Cuando esta hormona no se produce en cantidades suficientes o cuando los tejidos del organismo se vuelven resistentes a su acción, los niveles de glucosa en la sangre comienzan a elevarse y a ocasionar daño en los tejidos.

¿Cuáles son los tipos de diabetes y cuál es el más frecuente en las personas mayores?

Existen tres tipos principales:

Diabetes tipo 1: se da en los casos en los que el organismo no produce insulina debido al daño de las células Beta del páncreas. Este daño es resultado de una alteración en la que el sistema inmunitario del organismo ataca a estas células destruyéndolas. En estos casos, además de una predisposición genética, la alteración inmunitaria es desatada por infecciones virales contra las cuales la respuesta de defensa es exagerada y termina ocasionando daño a las células propias del organismo. La diabetes tipo 1 típicamente se presenta a edades tempranas y desde su inicio es insulino-dependiente, pues para su tratamiento siempre se requiere la aplicación de insulina.

Diabetes tipo 2: es, de lejos, la forma de diabetes más común en el mundo y tiene lugar en los casos en los que predomina la resistencia a la insulina, es decir cuando los tejidos como el músculo y el hígado no captan adecuadamente la glucosa a pesar de haber cantidades normales o incluso elevadas de la hormona insulina. Esta forma de diabetes se correlaciona con obesidad y sobrepeso, con frecuencia atribuibles a sedentarismo y dieta inadecuada. A pesar de ser una forma de diabetes propia de la edad adulta, bien puede aparecer desde la adolescencia o la juventud temprana. La diabetes tipo 2 puede llegar a requerir tratamiento con insulina, pero NO siempre es necesaria y puede llegar a controlarse con medicamentos orales, junto con cambios en el estilo de vida que involucre dieta y ejercicio.

Diabetes gestacional: es la diabetes que aparece en el transcurso del embarazo (en particular a partir del segundo trimestre) y desaparece después del parto. Este tipo de diabetes, sin embargo, puede ser la antesala de una diabetes tipo 2 en la madre y el origen de varias complicaciones metabólicas en el hijo a lo largo de su vida. 

¿Cuáles son los síntomas en personas mayores?

Si bien al principio puede cursar asintomática, algunos de los síntomas más comunes son sed constante (polidipsia), hambre permanente (polifagia) y orinar con mucha frecuencia (poliuria). La persona también puede presentar cansancio o fatiga permanente, hormigueo de manos y pies, visión borrosa, llagas que demoran en sanar y pérdida involuntaria de peso.  

Los síntomas no cambian según la edad, pero sí existe una compleja correlación entre diabetes y envejecimiento, pues con la edad aumenta el riesgo de hacer resistencia a la insulina, tanto por la historia de vida de cada persona como por el envejecimiento celular.

¿Cuáles son sus efectos y complicaciones?

Si no se detecta o no se controla adecuadamente, la diabetes, y la consecuente acumulación de la glucosa en la sangre, puede provocar complicaciones severas como enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal, ceguera, daños a los nervios, a los vasos sanguíneos, a los riñones y a casi todos los órganos. De otra parte, hay una inmunosupresión discreta que puede favorecer la aparición de infecciones recurrentes y de lenta recuperación en la piel, el aparato respiratorio o el urinario. Estas complicaciones revisten mayor gravedad en personas de edad avanzada, dado que con el envejecimiento suelen sumarse comorbilidades, es decir, otras enfermedades asociadas al deterioro biológico de órganos y tejidos.

¿Cómo puede prevenirla una persona mayor?

Al igual que muchas otras enfermedades crónicas no transmisibles, y que las demás enfermedades metabólicas, es posible prevenir la diabetes al tener un estilo de vida saludable:

  • Tener una dieta balanceada, rica en proteínas y en fibra, frutas y verduras y con un consumo de carbohidratos ajustado a los requerimientos calóricos individuales.
  • Consumir cereales integrales, legumbres y grasas insaturadas (que son las saludables y están presentes en el aceite de oliva, nueces y semillas).
  • No ingerir alimentos procesados o ultraprocesados, grasas trans, fritos, embutidos, gaseosa, jugos artificiales ni azúcares refinadas.
  • Mantener una buena hidratación mediante consumo de agua.
  • Consumir café o té. Ambas bebidas contienen polifenoles, antioxidantes que ayudan a proteger contra la diabetes.
  • Consumir poco o nada de alcohol y no fumar.
  • Realizar ejercicio habitualmente, al menos 150 minutos a la semana, entre moderado e intenso, como caminar rápido, montar en bicicleta o nadar y evitar el sedentarismo.
  • Mantener el peso ideal o, al menos, un peso saludable. El sobrepeso aumenta significativamente el riesgo.
  • Disminuir el estrés y practicar actividades como yoga o meditación que ayudan a reducir los niveles de glucosa en sangre.
  • Realizar exámenes de laboratorio de control y seguimiento.

Para ingresar al conversatorio el 26 de noviembre, siga nuestro canal de Youtube:

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