En la Feria Internacional del Libro Monterrey 2025 (México), que se celebró en octubre, Colombia fue el país invitado de honor. El encuentro con las letras, la música y en general la cultura reunió a importantes escritores de nuestro país y del continente. En el grupo estaba Sandra Lorenzano.

Foto: Julio César Guzmán
Ella es narradora, poeta y ensayista “argen-mex” (nació en Buenos Aires, Argentina, y vive en México desde 1976). Es doctora en Letras, especialista en cultura latinoamericana, género y derechos humanos. Además, es profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y desde abril de 2024 es la Directora del Centro de Estudios Mexicanos UNAM en Cuba.
Ha obtenido diferentes reconocimientos, recientemente el Premio Nacional “Clemencia Isaura de Poesía» 2023 con el poemario Abismos quise decir y en 2024 el Premio Málaga de Ensayo con Herida Fecunda.
De igual forma, de manera reciente debutó como actriz en la película Sujo, estrenada en enero de 2024 en el Festival de Sundance, donde fue galardonada con el Gran Premio del Jurado a la Mejor Película Internacional. La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas eligió el filme para representar a México en los premios Óscar y Goya.
Julio César Guzmán, columnista de BienVividos y + y creador de Cuatro de Julio conversó con Lorenzano sobre diferentes temas, uno de ellos el envejecimiento, a propósito de las conversaciones que está teniendo con colegas de su edad (tiene 65 años) y de lo que está viendo en Cuba: “hay cubanos de una generación muy longevos, tienen 90 y pico de años y andan deambulando por las calles porque sus hijos han migrado. Entonces creo que es un tema social de primer orden, que hay que pensarlo”.
Aquí un fragmento de la conversación, que se puede leer y escuchar de manera completa en Cuatro de Julio.
¿Qué piensa de esta nueva longevidad, el aumento progresivo del promedio de edad de la sociedad?
Muchas cosas, pero me interesa sobre todo el tema del envejecimiento. No sé si con longevidad o sin longevidad, pero un envejecimiento que sea digno… eso no te lo puede asegurar nadie. Hay algo que tiene que ver con la genética, hay algo que tiene que ver con el organismo y la condición física y de salud individual, pero hay también un fenómeno social. Me parece importante que se haya declarado hace poquísimo, hace un mes y medio, en la reunión que organizó Cepal en la nueva Conferencia Internacional de las Mujeres, que se haya declarado esta que empieza como la década de los cuidados. Porque hay también un tema de política pública en esto del envejecimiento. Es decir, para tener una población envejecida, digna, necesitas tener un sistema que lo sostenga. Necesitas tener buen sistema de salud que sea gratuito o que no sea caro, buen sistema de cuidados, casas de reposo, si es que fuera necesario, además del reconocimiento de los cuidados que dan las mujeres y demás, pero un sistema público estatal de cuidados.
Como dijo, esa es una reflexión que tiene que ver con lo político ¿y en cuanto a lo individual?
Yo tengo 65 años. ¿Qué nos pasa a las mujeres de esta edad hoy? ¿Y qué le pasa a la sociedad con nosotras? Creo que el tema de hombres y mujeres aquí es diferente porque la mujer sigue estando mucho más estigmatizada conforme avanza. Ya es una vieja. Si tú ves a una mujer de 65 con un hombre que ya no es un chico de 45, la sociedad mira con suspicacia eso. En cambio, un galán de 65 con una mujer ya mayor de 45… tiene todos los puntos que le pueda dar la evaluación social.
Entonces ahí hay un tema de cómo nos vamos acompañando también las mujeres conforme envejecemos. Aquí también juega lo comunitario. Ayer hablábamos justamente de eso porque, claro, estamos todas un poco en este tema. Y siempre hay comentarios graciosos. Esa primera sorpresa en la mañana cuando te miras al espejo. Yo tengo un texto sobre eso y es uno de los libros que estoy escribiendo. ¿Por qué me olvido? Cada mañana me sorprende la cara que encuentro en el espejo porque en mi autopercepción sigo teniendo la cara de los 45 y entonces cuando me descubro como una mujer muy mayor digo: ¡Pero, caramba, se me había olvidado y siempre se me olvida! Entonces hay una parte social y una parte individual que está muy marcada por lo social.
¿Y qué piensa sobre la convivencia entre generaciones?
No voy a poner nombres, pero acaba de haber un festival literario y yo digo: ¿De verdad, no invitas a ninguna mujer mayor de 55? ¿E invitas a no sé cuántas menores de 40? Yo creo que tenemos que aprender a convivir entre las generaciones. Es interesante pensar el tema del envejecimiento o de la longevidad, frente a un juvenilismo exacerbado. Entonces, ¿cómo hacemos para convivir? ¿Cómo hacemos para transmitir? Por eso me interesa también la docencia, porque es una manera de entender a los más jóvenes y que podamos dialogar.
También hay que pensar qué es lo que pasa, que a tantas y a tantos jóvenes no les interesa tener hijos.¿Por qué? Con eso volvemos a un punto inicial: ¿dónde está ese espacio de esperanza que permitiría pensar que vale la pena traer un hijo al mundo? Yo digo, para mí valió la pena, yo soy mamá de una mujer de 38 años, pero ella a mí me dice: yo no quiero traer niños al mundo. Si en algún momento siento la necesidad de ser mamá, voy a adoptar. Hay cantidad de niños y niñas que necesitan un hogar. Entonces, tratar de entender también eso.
Estamos muy lejos de aquella consigna atroz, por cierto, de los años 70, cuando la izquierda cantaba: “A parir, madres latinas”. No es para darles hijos a la guerra, que era un poco la idea, hijos a la guerrilla en este caso para transformar el mundo.





