A mediados de enero, China le dio la noticia al mundo: en 2025, por cuarto año consecutivo, nacieron menos niñas y niños. Su tasa de nacimientos se desplomó a un nivel histórico: 7,92 millones de bebés frente a 9,54 millones de 2024. Eso significa, entre otras cosas, menos personas habitando el país y las que están, envejeciendo.
Desde 1973 hasta 2023, medio siglo, China ocupó el primer puesto como el país más sobrepoblado del mundo, seguido siempre por India y Estados Unidos, de acuerdo con Visual Capitalist, medio de comunicación en línea que se especializa en datos, geopolítica, finanzas y sociedad.
Precisamente por ello, en 1979, se consolidó en este país el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la agencia de la ONU enfocada en salud sexual y reproductiva, con el fin de mejorar la calidad de atención en esa materia mediante análisis demográfico y estrategias educativas.
Debido a esa sobrepoblación, China se convirtió en una potencia mundial por su fuerza laboral y crecimiento económico. No obstante, tener tantas personas habitando el mismo territorio le generó problemas para garantizar recursos suficientes para sanidad, educación y vivienda, así como lograr un nivel alto de vida para todos los ciudadanos.
Durante décadas, la sobrepoblación del país asiático fue considerado uno de los fenómenos sociales con más desafíos del mundo, de acuerdo con el artículo de Currículo de Asia Pacífico, medio educativo creado por la fundación Asia Pacific Foundation of Canada, con el fin de proveer materiales didácticos sobre Asia para el sistema escolar de Canadá.
Por eso, también en 1979, el gobierno chino implementó la política del hijo único; sin embargo, casi 40 años después, en 2015, tuvo que revocarla por las bajas cifras de natalidad, que trajo consigo retos económicos, sociales y culturales, entre otros. El envejecimiento acelerado de la población y la caída de la fuerza laboral están detrás de esa decisión, al punto que el presidente Xi Jinping ha convertido el «desarrollo de una población de alta calidad» en una prioridad nacional, según la cadena de noticias CNN.
En ese sentido se estimula a las parejas a tener hasta tres hijos, una medida que, según BBC News, «no logró llevar a un aumento sostenido de nacimientos». Es decir, aunque hubo un pequeño repunte inicial, lo nacimientos no crecieron de forma constante ni suficiente para un ciclo social con el paso de los años.
The New York Times señala que, aunque las medidas también incluyeron subsidios de 500 dólares anuales por cada hijo menor de 3 años, impuestos del 13% a los anticonceptivos, campañas para promover la cultura del matrimonio y la procreación y directrices para reducir los abortos, sigue habiendo menos niños y niñas en China.
La política del hijo único fue tan eficiente que la situación actual del país asiático terminó alertando al mundo entero cuando la población disminuyó de manera significativa. Para 2026, China reportó la cifra de nacimientos más baja desde 1949, según el servicio de radiodifusión pública de Japón NHK World Japan.
En consonancia con la organización científica National Geographical España, actualmente, el top 3 se encuentra así: India con 1.441 millones, China con 1.425 millones y Estados Unidos con 341 millones.
México y Colombia, en la lista de los países que preocupan
La tendencia de la disminución poblacional no es exclusiva de China. También ocurre en India, Corea del Sur e Italia, lo que está alertando a las autoridades. En América Latina, específicamente México y Colombia están en el listado que monitorea la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo que advierte que 76% de los países de la región tienen tasas de natalidad por debajo del nivel de reemplazo. Lo que significa que no nacen suficientes personas para reemplazar a quienes mueren, hecho que anticipa una población cada vez más pequeña y envejecida.
En el caso de Colombia, la tasa de nacimientos pasó de 669.137 bebés en 2014 a 453.901 en 2024 y las personas mayores se están duplicando: en 2025 era una persona mayor de 65 años por cada diez personas, mientras que en 2050 serán cinco de cada diez, según el DANE.

La baja natalidad tiene impactos económicos a nivel nacional e internacional. En el caso colombiano, según un análisis realizado por el Politécnico Grancolombiano, este fenómeno ya tiene implicaciones en una crisis del sistema pensional: sin nuevas personas que coticen, existe una brecha económica imposible de sostener lo que rompe el equilibrio del ciclo que lo sostenía.
Además, ha comenzado a impactar el consumo de productos y servicios, la matrícula escolar y, por ende, los servicios dirigidos a la niñez, afectando principalmente a docentes e instituciones educativas.
En el caso de México, el país hacía parte del top 10 de los más poblados en 2022 de acuerdo con el medio de datos y geopolítica Visual Capitalist, pero actualmente salió de esa lista. Si se mira el panorama global, la población mundial crecía a una tasa anual de 1,2% a inicios de los años 2000, mientras que en 1960 ese crecimiento era del 2,3%, según datos de la plataforma en línea DataReportal en 2025, que se encarga de realizar informes y análisis de tendencias sociales en internet.
Ante esto, México ya ha optado por políticas para incentivar la maternidad, como subsidios para el cuidado infantil desde las guarderías y transferencias en efectivo vinculadas al nacimiento de un bebé, como explica la agencia informativa UNAM Global, dedicada a análisis en ciencias y humanidades.
Este panorama está obligando a los gobiernos, la sociedad civil y los organismos internacionales a preguntarse si los países están preparados para los cambios sociales y económicos que trae el que menos bebés lleguen a este mundo. Lo que comenzó como una política para frenar el crecimiento terminó convirtiéndose en una advertencia global.





