En 2025 termina el ciclo de la Política Pública de Envejecimiento y Vejez de Bogotá, establecida por el Decreto 345 de 2010. Eso significa que debe formularse la norma que ha orientado durante los últimos 15 años la protección y el bienestar de las personas mayores de la capital. Una oportunidad que tiene la actual administración de responder a los nuevos desafíos dados por el cambio demográfico, como afirma la subsecretaria técnica de la Secretaría Distrital de Integración Social, Juliana Sánchez.
“16% de la población de Bogotá son personas mayores y en 2035 será 21,66%. En resumen, los datos nos dicen que esta política es esencial para la construcción de ciudad en los próximos diez años”, señala la funcionaria.
El acelerado envejecimiento de la población por cuenta de la longevidad y la disminución sostenida en los índices de natalidad revelan que en 2035 la población mayor de 60 años superará a la menor de 14 años. Según el DANE, la esperanza de vida al nacer pasó de 50 años en 1952 a 76,6 en 2024 y la fecundidad de 6,7 hijos por mujer en 1960 a 1,7 en 2024.
“Es muy importante entender lo que va a pasar de aquí al 2035, por ejemplo, las particularidades dentro de las personas mayores, sus necesidades, para que en el portafolio de servicios que encontramos y la agenda de transformación y ampliación de coberturas que estamos haciendo en esta administración tengamos servicios sólidos (…) La política pública que vislumbramos tiene una visión de ciudad y una visión integral que responde de manera intersectorial al cambio demográfico en la ciudad”, agrega Sánchez.
En ese sentido, en Bogotá están pasando varias cosas para responder a estas realidades. Por un lado, la administración está realizando diferentes estrategias para atender los asuntos que ha encontrado en relación con las personas mayores y, por otro lado, está adelantando el proceso de formulación de la política pública 2025-2035.
En el primer caso, por ejemplo, aumentó la meta de atención a personas mayores del Plan Distrital de Desarrollo ‘Bogotá Camina Segura 2024-2027’. Pasó de 166 mil personas mayores atendidas a 244.600 personas mayores en los servicios sociales y transferencias. “Tenemos la necesidad de hacer un esfuerzo adicional, dada la realidad que estamos viviendo. Eso significa que al menos una de cada cinco personas mayores en toda la ciudad accede a algún servicio de integración social”, explica Sánchez.
En cuanto a la formulación de la política pública, la administración está llevando a cabo una evaluación de la anterior y un diagnóstico de la realidad de esta población. De esa forma, ha identificado tres temas que la han alertado: el abandono de personas mayores, especialmente en hospitales; la habitabilidad de personas mayores en calle y la soledad y el aislamiento.
El proceso de participación de la construcción de la política ya comenzó. Finalizará a mediados de 2026 y la política será formulada en el segundo semestre, como lo explica Sánchez en esta entrevista con BienVividos y+.
¿Cómo va el proceso de formulación de la Política Pública Social para El Envejecimiento y la Vejez de Bogotá? ¿en qué hará énfasis? y ¿cómo incluye el envejecimiento acelerado de la población?
La Política de Envejecimiento y Vejez termina en 2025. Eso significa que estamos dando cierre y haciendo la evaluación de los resultados de esa política pública que transcurrió en los últimos diez años. También que nos estamos preparando para la formulación de la nueva política para 2025-2035. Eso implica actuaciones en varios frentes. Uno es el ejercicio participativo para una construcción colectiva muy amplia, que requiere unos procesos, y otro es el trámite al interior del distrito para que sea aprobada.
¿Qué implica haber coincidido con esta administración la formulación de la política pública de envejecimiento y vejez? Sin lugar a dar dudas es una coincidencia muy favorable por dos razones. La primera es que los datos de los últimos años ponen cada vez más en alerta que tenemos que repensarnos como ciudad, tener una nueva visión de ciudad frente al cambio demográfico que estamos teniendo.
La segunda es que esta administración tiene una agenda y una visión muy transformadora de los servicios sociales. Estamos haciendo cambios absolutamente profundos en todo lo que estamos conceptualizando y atendiendo como formas extremas de exclusión. Específicamente, en servicios para las personas mayores nos estamos replanteando algunos de sus componentes para fortalecerlos.
¿Qué visión será incorporada en la nueva política?
Una nueva visión sobre el envejecimiento, recogiendo toda esta perspectiva sobre las nuevas longevidades y envejecimiento activo, por supuesto siempre desde una perspectiva de derechos y de dignidad. Estamos apostando por una visión realmente integral, con visión de ciudad.
La realidad demográfica de Bogotá atraviesa todos los sectores, entonces esperamos tener y transmitir en esa política pública una visión mucho más armónica e integral de todas las acciones que tienen que ver con la intersectorialidad.
Esto nos tiene que llevar a replantear cómo nos preparamos desde educación, desarrollo económico, cultura, salud. No es cómo se prepara integración social, es cómo se prepara todo el sistema de protección social para irnos alistando en las demandas que va a tener la población.
¿Y cómo van con esa formulación?
Creo que posiblemente será la política pública en la que vamos a hacer el esfuerzo más grande en términos de la estrategia de participación y la vinculación de los diferentes grupos de interés para su construcción. Tenemos una agenda de participación de actores sociales, academia, sector privado y, muy importante, una agenda de participación intergeneracional, para ir recogiendo esas visiones, esas preocupaciones.
En abril empezamos la fase de alistamiento. Estamos preparándonos con el diagnóstico, cerrando las evaluaciones y entrando en la estrategia de participación para la formulación. Esperamos culminar la formulación y tener toda la política pública de vejez lista para el segundo semestre del 2026.
¿Qué les arrojó el diagnóstico y el balance de la política que termina?
Tenemos resultados muy positivos en términos de los productos que se han alcanzado y los compromisos que tenía cada uno de los sectores. En realidad, es una política pública que avanzó bien, que tiene un grado de cumplimiento importante. Así que hay que reconocer que estamos también recogiendo todos esos avances que logró la última política pública. Por ejemplo, estamos esperando las evaluaciones de los Centro Día Casas de la Sabiduría y de la Comunidad de Cuidado para completar el diagnóstico.
Y en ese proceso de participación ¿cuál es el rol del Consejo Distrital de Sabias y Sabios?
El Consejo Distrital de Sabias y Sabios es un actor absolutamente trascendental y fundamental, no solo en esta etapa de la formulación de política pública, sino en la implementación de la política pública. Está conformado por los delegados que cada una de las 20 localidades ha seleccionado. Entonces es una voz que representa en Bogotá las realidades territoriales, que son diferentes y que enriquece la visión de ciudad con escala local. Por supuesto, ha participado tanto en la fase de la evaluación del diagnóstico como en la fase de participación. Y lo hará en la de formulación como una voz legítima de las personas mayores.
Además de este consejo, ¿cómo será la participación del resto de los ciudadanos?
Vamos a tener varios frentes: uno digital con encuesta y otro presencial que es esencial con diferentes grupos de interés. Hemos tenido mesas académicas y las vamos a seguir promoviendo. También tendremos encuentros comunitarios, intergeneracionales y con funcionarios, en todas las localidades de Bogotá. Esperamos poder vincular a casi 50 mil personas en las diferentes estrategias de consulta y eso nos permitiría superar al menos en un 50% la participación que hubo en la formulación de la política pública anterior.
Mientras la ciudad tiene la política pública ¿qué adaptaciones se están haciendo?
Hay que reconocer que Bogotá ha venido construyendo un portafolio de servicios hacia las personas mayores muy diverso, amplio y bien financiado. Eso le permite a Bogotá tener hoy una infraestructura social y un conjunto de servicios sociales sólidos; pero con la agenda transformadora y de innovación con la que llegamos identificamos oportunidades para mejorar los servicios, complementarlos y anticiparnos hacia donde queremos que sigan evolucionando.
Por ejemplo, tenemos un conjunto de servicios que responden a una preocupación que tenemos, que también hace parte del diagnóstico, y es el aislamiento y la soledad de las personas mayores. Para esto tenemos servicios que fomentan vínculos, como son actividades de esparcimiento, culturales, artísticas y de uso del tiempo libre, que buscan que haya un encuentro entre las personas. También tenemos 30 Centros Día Casa de la Sabiduría, ya inauguramos dos nuevos centros y estamos fortaleciendo esa experiencia para fomentar la autonomía, los vínculos y el envejecimiento activo. Además, estamos tratando de darle mucho más impulso a que sean un puente con la inclusión productiva de las personas mayores. Con sus versiones Centro Día al Barrio y Centro Día a tu Casa buscamos que sean redes de cuidado comunitario.
Luego vienen los servicios que brindan una solución de cuidado temporal o de mediano y largo plazo, de alojamiento y alimentación. Por ejemplo, ahí tenemos los servicios de cuidado transitorio, día y noche, que son estos centros donde las personas mayores también tienen actividades. Nosotros pudimos ampliar el número de unidades operativas, pasamos de cinco a seis unidades operativas, es decir de 269 cupos a 357 y así pudimos ampliar 30% de la cobertura que nosotros estamos atendiendo. Con esto respondimos a la problemática que nos mostró el año pasado el censo de habitante de calle: alrededor del 11% de las personas en habitabilidad de calle son mayores, es decir 1.165.
Igualmente, tenemos una respuesta a las personas que están en abandono. Allí estamos haciendo dos apuestas maravillosas: vamos a inaugurar el servicio sociosanitario, que es un paso en esa nueva visión, porque es un servicio de salud e integración social. Nos juntamos los dos sectores para crear un solo servicio que responde a la problemática de abandono de personas mayores en hospitales. Primero busca que salgan de la red hospitalaria y pasen a un entorno pensado desde el bienestar social integral. Las personas van a estar alojadas allí mientras hacen su proceso de recuperación, no solo desde la perspectiva de salud. Iniciamos con 100 cupos este año.
La respuesta al abandono no es sacarlas de la red hospitalaria y ponerlas en otra unidad operativa. Es una gestión de caso muy individual para saber qué lleva a romper esos vínculos familiares y comunitarios. Queremos poder hacer un reintegro familiar resolviendo las causas que llevaron al abandono.
Esta es la oportunidad para ser enfáticos y señalar que el abandono de una persona mayor es un delito. Entonces no solamente debemos dar protección a una persona mayor por una obligación moral, sino también legal. Por su puesto, tenemos que hacer más acciones desde la prevención, el acompañamiento y la atención a estas personas y a sus familias para poder resolver esos temas, pero esa es una gran apuesta y una innovación muy importante en la ciudad. Nosotros estamos convencidos de que va a ser un referente a nivel nacional y regional.
La otra apuesta es de servicios no institucionalizados. Este es un reconocimiento de que las personas mayores, aun cuando se queden en un estado de abandono, de soledad, no pierden su autonomía. Estamos mirando la transición a tener servicios de soluciones habitacionales y vidas activas productivas. Es un servicio flexible, que se adapta a las realidades de las personas mayores.
¿Otro servicio que quiera destacar?
No quisiera dejar de lado dos servicios esenciales: las transferencias monetarias, que constituyen un servicio efectivo porque reducen los niveles de pobreza en Bogotá, en el que dimos un salto muy importante, puesto que pasamos de 38 mil personas que recibían un apoyo económico a 74 mil, que reciben una transferencia monetaria. Además, recibían 130 mil pesos e hicimos el incremento a 150 mil pesos. Se entrega mensualmente durante los 12 meses del año a una persona mayor, que puede combinarla con las otras transferencias que recibe, si el hogar está en pobreza extrema. A través de las alcaldías locales también se financian más o menos 60 mil personas adicionales y tenemos también una parte cofinanciada con la nación. Entonces así llegamos a lograr más o menos 150 mil personas recibiendo transferencias monetarias.
Y el otro servicio es “Bogotá te acompaña en la vejez”. Es nuestro servicio para la prevención de la vulneración de derechos a las personas mayores. Todo tipo de maltrato ya sea físico, psicológico, económico, sexual, negligencia o abandono, o la negación de su autonomía y dignidad, puede ser reportado por cualquier persona en Bogotá en la línea telefónica ‘Una llamada de vida’ a través del número (601) 3808400. En este servicio acompañamos con un equipo interdisciplinario para darle trámite a esas posibles vulneraciones de derechos, activando las rutas que correspondan.
Cifras que muestran el cambio
Según datos de la Secretaría Distrital de Integración Social:
- En 2025 se estima que la ciudad residen 1.265.039 personas mayores.
- En 2035 la población de Bogotá pasará de 8.725.402 a 7.802.297 habitantes de ellos 21,66% serán personas mayores. Es decir, 1.689.977.

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