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Bienvenido al ‘Club del crimen de los jueves’

22 de agosto de 2025

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Netflix acaba de estrenar una película de suspenso en la cual un grupo de retirados resuelve con su ingenio los crímenes que la policía nunca pudo descifrar.

Helen Mirren, Ben Kingsley, Pierce Brosnan y Celia Imrie en el set de ‘El club del crimen de los jueves’. Foto: Giles Keyte / Netflix

Puras estrellas brillan en la nueva película de Netflix ‘El club del crimen de los jueves’. Y como sucede en el universo, no son estrellas jóvenes: llevan muchos años en el firmamento. Solo entre Helen Mirren, Pierce Brosnan y Ben Kingsley, tres de sus protagonistas, suman ocho nominaciones al Óscar, diez a los Globos de Oro y numerosos trofeos y estatuillas.

También hay que decir que entre los tres acumulan más de dos siglos de vida, pero eso no disminuye, sino que ratifica su vigencia y su calidad actoral. Por ello fueron elegidos por el director Chris Columbus (otro sexagenario, quien dirigió películas de Harry Potter) para protagonizar esta historia que bebe de las fuentes del suspenso de Agatha Christie. Todo tan británico, todo para mirar con lupa y un té caliente.

Con esa taza y un trozo de pastel, Mirren, Kingsley y Brosnan se reúnen cada jueves en la casa de retiro de Coopers Chase para resolver crímenes del pasado que la policía británica nunca pudo aclarar. Sus herramientas: la inteligencia, el sentido común, la astucia, los contactos y el tiempo para debatir, todos insumos sin fecha de expiración. Bueno, menos el tiempo y el pastel.

Con una narración lineal, agitada con suspenso, unas goticas de humor británico y su trama ingeniosa y por momentos retorcida, Columbus sirve un coctel tan oportuno como el Happy Hour: ‘El club del crimen de los jueves’ se saborea a la par de la edad de sus protagonistas, con calma, en sorbos lentos y placenteros.

Celia Imrie, Helen Mirren, Naomi Ackie, Pierce Brosnan y Ben Kingsley protagonizan ‘El club del crimen de los jueves’.
Celia Imrie, Helen Mirren, Naomi Ackie, Pierce Brosnan y Ben Kingsley protagonizan ‘El club del crimen de los jueves’. Foto: Giles Keyte / Netflix

Son dos horas sin estridencias, sin fuegos artificiales, en las cuales la imaginación y los ojos paladean una típica novela de Agatha Christie: todo el tiempo los culpables van cambiando de bando y de personaje, solo en los últimos minutos se esclarecen las certezas.

No faltan los pubs, el acento inglés, las cervezas del barril y algún partido del West Ham: la película es también un homenaje a la cultura de ese imperio admirable, salvaje y caído en desgracia. El peso del tiempo también aplastó a la lánguida corona británica, pero en su legado serán inmortales las letras de Óscar Wilde, los acordes de los Beatles, el teatro de Shakespeare y el humor de Monty Python. Y claro: el suspenso de Agatha Christie.

Pero si escarbamos la superficie, en la película hay dos ideas poderosas que van más allá de la fachada policiaca: solo en la edad adulta se puede constatar que la verdad puede ser más dolorosa que una mentira bien llevada. La resolución de uno de los crímenes lleva a tristes conclusiones que quizá no debieron conocerse.

Y la lección más importante corresponde a la última escena de la película (no, no voy a contarles quién es el asesino). Cuando todo está resuelto, uno de los personajes menores, personificado nada menos que por otro nominado al Óscar, Jonathan Pryce, desliza una frase deliciosa y cargada de sabiduría, mientras suena en el tocadiscos una canción de Cat Stevens: “La vida es muy corta para no bailar”.