Gladys Perdomo agradece las llamadas de sus amigos. El teléfono timbra casi todos los días a las 9 de la mañana, con el saludo de César; después sigue el de María Inés. Planean salidas, se acompañan a citas médicas o bancarias, van al cine, a comer. Disfrutan de ratos agradables entre los tres, compartiendo anécdotas y recuerdos.
Ellos se han convertido en su mayor compañía. Gladys vive sola hace dos años y medio, tras la muerte de su esposo a causa del covid-19 con quien compartió 52 años. Sus tres hijos están con sus respectivas parejas.
“Quedar viuda ha sido el dolor más grande que he tenido. Por eso, no tengo palabras para agradecer a mis amigos, que me acompañaron y hoy siguen pendientes de mí para ayudarme a vencer la soledad”, cuenta.
La amistad siempre ha sido importante para Gladys, pero ahora, a sus 74 años, lo es más. Por ello, pidió a BienVividos y + una nota sobre la amistad.
Forma y acompaña
Según la psicóloga María Helena Morales, el ser humano es un ser social que necesita crear vínculos emocionales desde la niñez para desarrollar habilidades cognitivas y sociales. Además, esos vínculos lo ayudan a forjar identidad. “Compartir con un par igual a mí desarrolla la parte cognitiva. El ser humano es un ser sociable: aprende y evoluciona siempre con el otro”, explica.
En la adolescencia, las amistades fortalecen el sentido de pertenencia a grupos y abren caminos de interacción con la sociedad. Por ello, la amistad no es un valor agregado: es indispensable para formar, educar y acompañar a las personas en cada etapa de la vida.
Los amigos de Gladys la han acompañado en diferentes momentos: cuando entró a la universidad, se casó y tuvo a sus hijos. Permanecen a su lado para ayudarla a sobrellevar los momentos más difíciles. Ella recuerda cómo se conocieron: “Hicimos un grupo de estudio porque yo estaba casada y tenía que dejar a mis hijos de año y medio y seis meses. El apoyo incondicional de mi esposo fortaleció nuestra amistad. Fue una época de retos y satisfacciones compartidas”.
Refugio en los momentos difíciles
En el caso de las personas mayores “la amistad ayuda a enfrentar pérdidas, ansiedad, nido vacío y duelos”, señala la gerontóloga Luisa Fernanda León. Por esa razón, contar con una red de apoyo es fundamental en esta etapa de la vida, en la cual es usual que las personas se despidan de sus seres queridos debido a que emprenden nuevos rumbos o fallecen.
En ese sentido, además de conservar los lazos de siempre, las especialistas recomiendan que las personas se den la posibilidad de nuevas amistades. Gladys lo sabe, uno de sus vínculos más recientes lo ha tejido con Mauricio, su odontólogo, con quien empezó teniendo una relación profesional y terminó descubriendo una amistad que califica de entrañable.
Después de quedar viuda, Mauricio la invitó a cine y, como ella misma cuenta, “yo, que nunca había salido sin mi esposo, le agradecí infinitamente que pensara en mí. Era una nueva experiencia y me abrí a un panorama diferente”. Fue también él quien le sugirió regresar a Bogotá, después de vivir tres años en La Calera, y esa recomendación la llevó por primera vez en su vida a experimentar la soledad en un apartamento pequeño, pero con nuevas posibilidades. Con el tiempo, las conversaciones en el consultorio se transformaron en charlas sobre viajes, familia y proyectos, hasta convertirse en un amigo, que podría ser su hijo, con quien comparte nuevas historias de vida.
La gerontóloga lo confirma: “La amistad no solo es entre pares, también puede ser transgeneracional, lo que abre nuevas posibilidades de vínculos memorables”. Estas nuevas conexiones mantienen el cerebro activo, estimulan la memoria y facilitan el desarrollo cognitivo, al mismo tiempo que permiten coleccionar recuerdos y aprendizajes que enriquecen el día a día mediante la conversación y el intercambio de vivencias.
Requiere cuidados
Hacer amigos y conservarlos requiere una disposición, unos cuidados. León recomienda estrategias muy concretas: desde participar en cursos de tecnología hasta asistir a clubes de lectura, ir a centros de vida o a grupos comunitarios.
La psicóloga agrega que pequeños gestos cotidianos, como llamar a un amigo, salir a caminar juntos o planear una actividad cultural, son verdaderos “ejercicios de memoria y vida” porque mantienen al cerebro activo y al corazón acompañado.
Mayo Clinic resalta en un artículo reciente que cultivar la amistad es tan importante para la salud como hacer ejercicio o mantener una buena alimentación, y aconseja dedicar tiempo con intención a los vínculos significativos. También recomienda ser amable, buena escucha de los amigos, demostrar que se puede confiar en uno y estar dispuesto a compartir sentimientos y preocupaciones.
Para Gladys todo eso ha sido fundamental para mantener sus amistades recientes y antiguas. Su experiencia confirma lo que señala la psicóloga Morales: “Esos hermanos de vida que escogemos terminan por sostener la vida misma en todas nuestras etapas”.
María Alejandra Quintero
BienVividos y +





