Colombia no tiene una entidad nacional responsable de las personas mayores, como es la sugerencia de Naciones Unidas, algo que quedó claro con las afectaciones del terremoto del 10 de agosto. Cuando ocurrió este fuerte sismo, el ICBF y los ministerios de Educación y Salud reportaron datos sobre el estado de colegios y hospitales; pero poco o nada se reportó sobre el estado de los lugares de retiro de personas mayores.
«Nadie salía a hablar de cuáles eran los ancianatos que se habían perdido, es decir, centros de protección para personas mayores. Dónde estaban las personas mayores y cómo estaban», recordó Laura Cristina López, investigadora en políticas públicas de vejez y representante de Colombia ante Naciones Unidas en este tema.
Por esta situación, ella y Alexei Rodríguez crearon Cuentan con Nosotros. La iniciativa que tiene como objetivo ubicar a las personas mayores afectadas por el sismo a través de los centros de protección donde viven y conectarlas con las ayudas que necesiten.
Para ello se valen de la plataforma Cuentan con Nosotros con la cual ya han ubicado a 4.567 personas mayores de 57 centros de protección de Caldas, Quindío, Valle del Cauca, Chocó y Risaralda. Aún faltan 378 municipios por revisar y esperan que la ciudadanía apoye en la tarea para de esa manera identificar a las personas mayores damnificadas y sus requerimientos, con el fin de canalizar las ayudas.
¿Cómo funciona Cuentan con Nosotros?
La idea de la plataforma surgió luego de que los creadores revisaran cómo se gestionó la ayuda humanitaria para las personas mayores en otros países tras desastres naturales. De esa manera se percataron de que el problema surgía siempre después y no durante. «Antes de que pasara ese terremoto, pasó un terremoto en Turquía y otro en Japón. Las personas que más fallecieron inmediatamente no fueron las personas mayores, pero a los 90 días empezaron a morir porque no tenían acceso a medicamentos», explicó López
Por ello, pensaron en una iniciativa que pudiera servir de puente entre las personas mayores que tienen una necesidad específica y quienes pueden brindar una ayuda para atenderla; además la organizaron en cuatro etapas: 1. Supervivencia, 2. Recuperación transitoria, 3. Reconstrucción y 4. Amplificación de la causa.
En la etapa de supervivencia, la plataforma sigue un proceso puntual: «Recibimos el reporte, verificamos la información, publicamos la necesidad y coordinamos la ayuda», explicó López a BienVividos y +. De esa manera, cualquier persona puede reportar un centro afectado a través de la página web, indicando departamento, municipio, nivel de daño y ubicación de las personas mayores. Como el trabajo arrancó en Chocó, allí ya se identificaron todos los centros de ayuda para las personas mayores. En total son 33, unos están más afectados que otros.
Cada centro identificado recibe una ficha pública en la plataforma con sus necesidades críticas verificadas, desde sillas de ruedas hasta medicamentos específicos, para que una persona u organización pueda decidir cubrirla directamente. Uno de los hallazgos más importantes hasta el momento, es que la ayuda hace falta no solo para las personas afectadas sino también para sus cuidadores.
Luego de identificar los centros, viene la recuperación transitoria que se enfoca en la dotación. Es decir, entregarles lo que necesitan para funcionar, ya sean colchones, sillas de ruedas, medicamentos, pañales, ropa y otros elementos de primera necesidad. «Los centros no siempre piden cosas de necesidades básicas. Aproximadamente hay de 50 a 80 personas por albergue, 10 de ellas son personas mayores», contó López. La ayuda incluye suplir las necesidades básicas y dar atención en la salud mental.
La tercera etapa, reconstrucción, busca ir más allá de una solución mínima. La meta es lograr que departamentos en condición de vulnerabilidad, como lo es el Chocó, logren tener un centro de protección que cumpla con condiciones dignas y los estándares similares a los que existen en ciudades como Bogotá.
«Si vamos a hacer una construcción, esperamos que sea la mejor», dijo López. Para avanzar en esta etapa, ella y Rodríguez presentarán la iniciativa Cuentan con Nosotros a la Cámara de Comercio de Bogotá.
Finalmente, la cuarta etapa, amplificación de la causa, busca darle reconocimiento al proyecto con múltiples aliados, medios y actores. Todo con el fin de contar con capacidades, innovación, nuevas propuestas y mejoras en los procesos.
Cuatro formas de ser voluntario
La iniciativa también organizó un voluntariado en cuatro categorías. López explicó que los voluntarios remotos llaman a los centros reportados para preguntar por su estado y sus necesidades. Los voluntarios presenciales apoyan los centros de acopio, ya tienen uno activo y esperan un segundo próximamente.
Por otra parte, los voluntarios territoriales son personas de confianza en cada región, que verifican que las ayudas realmente lleguen. Y una cuarta categoría de voluntarios, que López llama «talantes y talentos», busca que las propias personas mayores jubiladas o pensionadas se vinculen como voluntarias apoyando a sus pares.
«Muchas personas mayores jubiladas y pensionadas quieren aportar, pero no saben en dónde. Este es el espacio para que puedan hacerlo, y eso también ayuda a su salud mental y emocional», asegura.
Para López, el obstáculo más grande para llevar todo el proceso a buen término no ha sido la logística, es la comunicación. Parte del reto es que las comunidades desconfían de compartir información sensible sobre personas vulnerables con extraños, incluso cuando la intención es ayudar.
López y Rodríguez cuentan con el respaldo de un comité de apoyo conformado por Pamela Pinilla del Grupo Social; Juan Rojas, propietario de una red de residencias para personas mayores con modelos de atención (Calucé Senior Living), y Robinson Cuadros, director de la ruta de atención a personas mayores en Cafam. Entre sus aliados también está la Universidad de los Andes.
López insiste en que el trabajo no termina cuando pase la coyuntura del terremoto. «Las necesidades de las personas mayores, si bien hay que responder a una coyuntura, son múltiples: alimentación, cuidado, abrazos». Lo ve así porque personas mayores en los centros le han hablado de una soledad que ninguna ayuda material resuelve.
«Extrañan mucho el amor de una madre, y aunque en el centro les den todo, a veces pasan meses sin abrazar a alguien». Debido a eso, considera importante la participación de niños y colegios en el proceso, para que las ayudas lleguen acompañadas de gestos como cartas escritas a mano, para una comunicación intergeneracional.





