La ciencia deportiva y el cuidado del cuerpo volvieron obsoleta la idea de que a los 35 o 40 años un futbolista ya no es apto para el alto rendimiento. El Mundial 2026 lo confirmó con cifras: ocho jugadores de entre 35 y 40 años fueron o están siendo parte del torneo, un récord en la historia de las Copas del Mundo.
Lionel Messi, de 39 años, se convirtió en el jugador de mayor edad en marcar tres goles en un partido mundialista, y Cristiano Ronaldo, de 41 años, fue titular indiscutido de Portugal.
Precisamente, el caso de Ronaldo es el más representativo de esa tensión. A su edad disputó su sexto Mundial y acumuló, según datos recogidos por EL TIEMPO, 226 partidos y 143 goles con su selección, cifras que lo ubican como el jugador con más presencias y anotaciones en la historia del fútbol masculino de selecciones. Llegó, además, tras haber levantado su primer título oficial con el Al-Nassr en Arabia Saudita.
De acuerdo con la misma nota periodística, Messi tampoco entró en el torneo de manera progresiva. El 16 de junio de 2026, en Kansas City (Estados Unidos) anotó tres goles en la victoria de Argentina sobre Argelia. Con ese hat-trick igualó el récord histórico de goles en Copas del Mundo que tenía el alemán Miroslav Klose, en lo que fue, además, su partido 200 con la camiseta argentina.
El fenómeno no se limita a las dos figuras más mediáticas. El portero escocés Craig Gordon, de 43 años, encabeza la lista de longevidad del torneo y debutó apenas ahora como titular de su selección, tras superar casi dos años fuera de las canchas por lesiones. El mexicano Guillermo Ochoa, de 41 años, disputó su sexto Mundial y es el portero con más convocatorias en la historia de su selección.
El croata Luka Modrić, también de 40 años, sigue siendo el líder futbolístico de Croacia, el mismo rol que cumplió en Rusia 2018 cuando ganó el Balón de Oro. Y el alemán Manuel Neuer, de 40 años, había anunciado su retiro en 2024, pero el técnico Julian Nagelsmann lo convenció de volver: hoy es el alemán más veterano en disputar un partido mundialista.
Ninguno de estos casos es una excepción aislada. Son la prueba de que la edad dejó de ser el límite que el fútbol asumía como natural.
En el Fútbol Profesional Colombiano (FPC), el ejemplo tiene nombre propio: Hugo Rodallega, de 40 años, marcó un triplete para Bogotá con Independiente Santa Fe, en 2025 en la Liga BetPlay, y llegó a 302 goles como profesional. El debate ya no es si un deportista de más de 35 años puede competir al máximo nivel, es por qué durante años se asumió que no podía.
El fenómeno no se limita al fútbol
LeBron James, de 41 años, terminó su temporada 23 en la NBA y sigue como agente libre. Serena Williams, de 44 años, y su hermana Venus, de 46, se preparan para volver a jugar dobles juntas en Wimbledon, Londres (Reino Unido), en julio de 2026. Su primer torneo importante juntas desde el Abierto de Estados Unidos de 2022, según reportó la revista AARP. Para Serena, el regreso no se trata de demostrar nada: le dijo a la BBC que ahora se trata de que sus hijas puedan verla jugar.
En el Mundial, Neuer resumió el criterio que atraviesa esta generación de deportistas veteranos. De acuerdo con AARP, dijo que lo que importa no es la edad, sino si el jugador aporta calidad a la cancha. Esa misma frase explica por qué Nagelsmann lo convenció de volver a la selección alemana después de que había anunciado su retiro.
El referente histórico sigue siendo el portero egipcio Essam El Hadary, quien disputó un partido mundialista con 45 años en 2018, según datos de la BBC citados por AARP. Ese récord, hoy ya no parece una anomalía: es la dirección hacia la que se mueve el deporte de alto rendimiento.
Por qué cambió la conversación pública
Para el periodista deportivo Federico G. Arboleda L., la razón de esta longevidad en el deporte tiene una raíz física clara. Los deportistas se consideraron durante años dueños de una vida útil corta porque su rendimiento depende de la capacidad de recuperación, la velocidad de reacción y la resistencia de las articulaciones, factores que el paso del tiempo golpea de manera directa.
Sin embargo, Arboleda coincide en que la ciencia deportiva cambió esa ecuación. Aunque reconoce que la explosividad y la potencia sí disminuyen con la edad, y que los deportistas mayores están más expuestos a las lesiones, sostiene que el cuidado del cuerpo es hoy la variable que le permite a un atleta competir al más alto nivel a una edad que antes se consideraba imposible.
El cambio, dice, ya se nota en la conversación pública sobre el deporte. Lo ejemplifica con el atletismo, donde Usain Bolt siguió superando rivales incluso cuando ya no batía récords, y con el tenis, la disciplina donde el fenómeno es más evidente: Roger Federer y Rafael Nadal se mantuvieron activos al más alto nivel pese a las lesiones, mientras Novak Djokovic sigue compitiendo contra tenistas mucho más jóvenes.
En el fútbol, menciona a Cristiano Ronaldo y a Messi como los casos más visibles de esta generación, junto con la longevidad inusual de los arqueros, entre ellos Neuer. En el baloncesto, cita a LeBron James como otro ejemplo de un atleta que, con mayor edad, sigue vigente al más alto nivel.
Lo que dice la ciencia
Angélica García, médica del deporte, explica que durante años el deporte de alto rendimiento normalizó frases que daban por hecho el declive físico después de cierta edad, sin evidencia que las respaldara.
“Ya dio lo que tenía que dar”, “es muy mayor para competir” o “después de los 40 el cuerpo ya no responde igual”. A ese patrón lo llama edadismo: la tendencia a subestimar las capacidades de una persona únicamente por su edad, sin evaluar su condición real.
García explica que, en efecto, a partir de los 35 o 40 años el organismo presenta cambios naturales: la resistencia física disminuye de forma progresiva, la recuperación después de entrenamientos intensos se vuelve más lenta y aumenta el riesgo de ciertas lesiones tendinosas. Pero aclara que esos cambios no significan el final del rendimiento deportivo. Lo que cambia no es la posibilidad de competir, sino la forma de entrenar, recuperarse y cuidar el cuerpo.
Por eso considera que el protagonismo de los veteranos en el Mundial muestra el verdadero aporte de la medicina del deporte de los últimos 20 años: individualizar las cargas de entrenamiento, optimizar la recuperación, prevenir lesiones y monitorear al deportista casi en tiempo real con herramientas tecnológicas.
Por ello insiste en que la edad cronológica, por sí sola, dice poco sobre el potencial de un deportista. Dos atletas de 40 años pueden tener capacidades completamente distintas, según su historial de entrenamiento, su composición corporal y su capacidad de recuperación.
García lo resume con un concepto que hoy reemplaza al del calendario: edad biológica y capacidad funcional. «El calendario no compite», afirma García. Compiten la preparación, la recuperación, los hábitos y la capacidad funcional.
John Clavijo | Jaks
Periodista BienVividos y +





